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Tengo 32 años y he visitado 83 países del mundo

En un mes, Egipto marcará mi siguiente destino, y algún día espero montar una fiesta brutal celebrando que logré cumplir mi sueño desde pequeña.

Esta comunidad está llena de personas maravillosas que abrazan la diversidad y son capaces de ver la belleza ajena. Mujeres, en su mayoría, que hablan sin tapujos de todo, que no dudan en compartir consejos, productos o ideas que le harán al resto la vida más fácil, que nos hacen sentir bien con sus testimonios de superación.

Yo quería aportar mi granito de arena hoy y, con un poco de suerte, animaros a hacer las maletas más a menudo. Porque el mundo es redondo por algo.

  • Por mucho que os digan que el restaurante de la esquina de tu calle es súper tradicional, nunca le llegará a la suela del zapato a la comida local. Eso se aprende en Líbano, cuando se te despiertan papilas gustativas que ni sabías que tenías.
  • Una vez que pruebas la cerveza belga, todas las demás saben a pis.
  • México, Perú y Argentina lo tienen todo: cultura, folclore, una idiosincrasia muy fuerte, música tradicional, paisajes naturales, historia milenaria, playas, gente alegre y comida maravillosa. Volvería mil veces.
  • No tuve nunca sensación de miedo en Irak, ni en Colombia, ni en Israel ni en Palestina. Pero me cagué a cada movimiento en Sudáfrica, el único sitio en el que he estado donde los locales no le quitan importancia al peligro.
  • Hay países ying y yang: Omán y Noruega son muy parecidos en muchos sentidos a pesar de ser tan opuestos. Nadie me cree cuando lo digo, hasta que van.
  • Se necesita paciencia para ir a Irán: es espectacular, pero llevar hijab todo el rato es mucho peor de lo que parece.
  • También se necesita paciencia en Uzbekistán, porque tener que pararte cada 5 minutos para hacerte una foto con un local puede hacerse pesado.
  • Polonia, Alemania y Bosnia-Herzegovina tienen una historia reciente que te dejará tocada unos cuantos días. Haz todos los free-tours que puedas, y más.
  • Todo el mundo ha estado en Londres, pero no te pierdas Escocia. Todo el mundo ha estado en París, pero no te pierdas el Mont Saint Michel. Todo el mundo ha estado en Roma, pero no te pierdas Venecia.
  • También todo el mundo ha estado en Nueva York y… hacen bien. Es tan familiar que te sentirás en casa.
  • El otoño en Japón es algo que se mete en la retina tan hondo como sus luces de neón.
  • El “mal d’Afrique” existe, sobre todo cuando vas a Senegal. Ningún país me ha dejado tan aturdida a la vuelta.
  • Sí, el paraíso existe y se llama Santorini.
  • No paro de decir que Etiopía es horrible, no hay nada que ver y la gente es odiosa. Veremos si mi estrategia para evitar que se colapse funciona, porque la verdad es que un lugar único en la tierra.
  • Visitar Togo y Benín me sirvió para saber que vudú no significa llenar de alfileres un muñeco.
  • Los países de la antigua Unión Soviética tienen un regusto muy parecido. Pero no te pierdas Kirguistán ni Ucrania, son espectaculares. En Kazajistán sentí el frío más extremo de mi vida.
  • El interraíl con el Balkan Flexipass es la oportunidad perfecta para alucinar con lugares a los que nadie se molesta nunca en ir, como Serbia y Kosovo, Rumanía, Bulgaria o Moldavia que, por cierto, alberga en su interior una república no reconocida de lo más interesante: Transnistria.
  • En Gambia mucha gente no tiene agua corriente ni un colchón que ofrecerte, pero la experiencia de hospedarte con los locales hará que entiendas por qué lo llaman “the smiley coast of Africa”.
  • Bucear en Mozambique al lado de una ballena azul te hace sentir muy insignificante.
  • Brasil tiene un olor muy especial.

El mundo tiene el tamaño perfecto, ni muy grande ni muy pequeño, y nosotras hemos nacido en el mejor momento para disfrutarlo.

@historias_de_tu_mundo

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