Estoy un poco cansada de que la gente me juzgue porque, a mis 36 años recién cumplidos, mis padres me ayuden con el alquiler del piso. Mis amigas dicen que ya soy mayorcita, que mis padres ya han hecho bastante por mí toda su vida como para tener que seguir pagándome cosas con la edad que tengo. Pero, claro, lo dicen ellas que viven en pareja y comparten gastos.

Yo estoy soltera desde hace bastantes años y, por ahora, aunque no me cierre a conocer a alguien que valga la pena, no ha surgido ese amor que me haga replantearme el hecho de vivir sola para volver a convivir. Vivo en un pequeño piso en la ciudad y estoy muy cómoda en él, pero la verdad es que la vida no está hecha para los solteros. No soy una persona que no se haya esforzado en la vida, que no esté trabajando o que viva a costa de los demás. Siempre he estudiado y trabajado, pero mi sueldo no da para vivir y pagar un alquiler.

Vivir en la ciudad es muy caro y, a pesar de haberme planteado ir a vivir a un pueblo cercano, para que la diferencia en el precio de alquiler valga la pena debería irme a dos horas de mi ciudad, lo cual mis padres tampoco quieren. Además, lo que no gastaría en alquiler lo gastaría en transporte, así que es algo que ni siquiera me planteo.

En conclusión, no puedo pagar un alquiler y el resto de gastos además de tener un poco de vida, porque aunque no sea una persona derrochadora, no quiero vivir encerrada en mi piso todos los días. A mis padres no les sobra el dinero, pero tampoco les falta. Ellos mismos son los que se ofrecieron a pagarme una parte del alquiler para que yo pudiera ir más desahogada. Al principio pensé que era algo que no debía aceptar, pero o lo aceptaba o la única otra solución que podía encontrar era irme a vivir con ellos, y creo que eso no sería bueno para nuestra relación. Ni yo tengo ganas de vivir con mis padres a estas alturas de la vida ni ellos tienen ganas de vivir conmigo ahora.

Al final, si ellos me ayudan en el alquiler —soy hija única— es algo que solo nos concierne a nosotros. Todas esas amigas que me critican por ello tienen hijos que dejan a merced de sus padres muchas horas al día y, además de que estos les ayudan con los quehaceres domésticos, les compran mil cosas a los niños y muchas veces comen en su casa más veces que en la de mis amigas. Así que no entiendo este afán por criticar algo que tiene que ver con mi economía familiar. Todo aquello que no me den ahora en vida irá para mí también cuando ya no estén.

A todo ello quiero decir también que no me mudo de ciudad por estar cerca de ellos, porque cuando necesitan que les acompañe al médico o a hacer cualquier otro trámite, aquí estoy yo, como es normal. Espero que, algún día, pueda valerme por mí misma y ellos no tengan que aportar nada para mi alquiler, pero, así como están los precios hoy en día, tampoco veo factible comprarme un piso y no veo qué otra cosa podría hacer.

¿Podría compartir piso con gente desconocida? Por supuesto que podría, pero no es algo que me haga ilusión y mis padres prefieren ayudarme antes de que me vaya a vivir con extraños. Así pues, sí, tengo más de 35 años y mis progenitores pagan parte de mi alquiler y no me avergüenzo de ello, porque yo haría también todo lo que estuviera en mi mano por ayudarles.