¡Hola a tod@s! No sabía muy bien donde encajar esta historia en el foro. Me ocurrió hace unos 11 años y he pensado varias veces en contarla por aquí. Seguramente muchas de vosotras o vosotros hayáis pasado por algo similar o alguien cercano lo haya vivido o, es más, puede que seáis parte de ese grupo de chicas abusonas que me tocó soportar o hayáis sido como mi ex en algún momento. Sea por lo que sea allá va.
Acababa de entrar en 4º de ESO cuando conocí a aquel chico que, para no revelar nombres llamaré Roberto. Yo llevaba toda mi vida con los mismos compañeros de clase y las mismas amigas hasta que en ese curso nos tocó separarnos. En mi nueva clase había de todo, pero por desgracia había un grupo de chicas que me hicieron el curso difícil junto con Roberto.
Roberto empezó a interesarse por mí nada más empezar el curso, y entre cita y cita empezamos a salir. Aunque yo aun era joven, era muy enamoradiza y por supuesto Roberto no era mi primer amor, pero sí el más serio que había tenido. La relación duró algo más de un año.
Al principio, cosas de la adolescencia, las hormonas y las comedias románticas, yo pensaba que no podía haber en el mundo nadie más enamorado que nosotros, pensaba, infeliz de mi, que aquella relación era perfecta y que no habría nunca nadie como él. Roberto siempre tenía una sonrisa para todo el mundo, se llevaba bien con todos, y ese era su “lema” de vida, sonreír e intentar llevarse bien con todos. De hecho pronto hizo amistad con el grupo de chicas que antes mencioné.
Yo al principio intentaba también llevarme bien con ellas pero soy una persona extremadamente tímida, por lo que me cuesta dar el paso y siempre me mantengo en un segundo plano. Creo que vieron en mí una presa fácil. De repente, empezaron a aparecer pintadas en mi mesa insultándome, me dejaban preservativos, me robaban cosas y llegaron incluso a acusarme ante la tutora de que me dedicaba a “masturbar” a Roberto en clase por debajo de la mesa. Yo era incapaz de contarle esto a nadie, lloraba en solitario porque ¿sabéis cuál era la actitud de Roberto, el único consciente de todo? Se enfadaba conmigo, me decía que tenía que hacer como él y hacerme amiga de estas chicas, que era normal que actuasen así porque yo sacaba buenas notas y vivía muy feliz, que esa situación las provocaba yo y que él no iba a acusar a nadie ante los profesores porque él se llevaba bien con ellas.
La situación en casa de Roberto tampoco era buena. Sus padres estaban divorciados. Su padre vivía en otra ciudad enganchado al alcohol y a las drogas y su madre, con quien él vivía en un pueblo cercano al mío, pasaba olímpicamente de Roberto. Ella lo dejaba a las 8 en mi pueblo para que viniese al instituto y había días que no volvía a recogerlo, por lo que él se tenía que quedar a dormir en casa de amigos. Un día incluso tuvo que dormir en la calle, de lo que yo me enteré días después. Soy consciente de que está situación que él vivía favorecía su comportamiento.
Pero volviendo a mi enamoramiento profundo, he de decir que la situación entre nosotros, además de por los problemas de clase, pronto empezó a empeorar. Roberto me despreciaba, no solo por lo que ya he contado, sino que era un celoso compulsivo. No le gustaba verme hablar con chicos, si saludaba a alguno me tachaba de buscona e incluso de planear hacerme la encontradiza con ellos. Nunca salía con mis amigas, siempre tenía que ir con él y si a él no le apetecía verme, que lo decía a menudo, yo me quedaba en casa o salía con mis padres. Perdí a mis amigas porque empecé a tratarlas mal, por suerte tiempo después las recuperé. Perdí la autoestima, ya que si él no me veía «guapa» me hacía saberlo con indirectas. Después empezaron los cuernos, las mentiras, las burlas a mis espaldas…
Cuando empezamos el nuevo curso, todo fue a más. Ya no estábamos juntos en la misma clase y a la hora del descanso venía a la puerta de mi clase, unos días me decía que no quería pasar ese rato conmigo, otros que no tenía claros sus sentimientos y otros venía a pedirme perdón porque según él realmente me quería.
Me pasaba el día llorando, siempre tenía las defensas bajas y empecé a enfermar con facilidad así como a bajar de peso. Aunque yo nunca contaba nada en casa, empezó a ser evidente mi estado y gracias a la ayuda de mis padres, me animé a darle de lado a Roberto. Conocí nuevas amistades y empecé a recuperar a mis amigas. Él se asustó de mi nueva versión e intentó hundirme nuevamente, pero acabé rompiendo con él.
Es curioso como recuerdo los días con Roberto como oscuros y como mi «renacer» tras la ruptura lo visualizo colorido y alegre a pesar de que fue en pleno mes de diciembre.
Esta es una versión corta de la historia que me tocó vivir, hay mucho más. Además, no creáis que me dejó en paz a partir de la ruptura, pero yo ya no era la misma y lo veía intentar hacerme daño como una mera espectadora, cuando su actuación paraba, mi vida continuaba. He tardado muchísimo tiempo en sentirme bien. He tenido la autoestima hecha una mierda, me volví aun más tímida y hablar con la gente se me hacía un mundo, pero él no me iba a hacer más sufrir.