Antes de empezar, quiero decir que después de pensarlo mucho me he animado a escribir en esta maravillosa web que llevo leyendo desde hace varios meses.
Me encanta el ambiente que se ha creado en esta comunidad, y por ello quiero daros las gracias a todos. Ahora sí, empezamos.
Soy una chica de 21 años, y sí, soy gorda. No tuve mucha burla en mi infancia, y siempre he sabido defenderme y así evitar las posibles burlas que me hiciesen (al menos en mi cara). Llegada la adolescencia, he llegado hasta ser interesante para los chicos cada vez que salia de fiesta y yo ni me lo creía. He gustado a algunos chicos, pero por miedo no me los he creído.
Por miedo de que sea todo mentira lo que dicen y que puedan hacerme daño, hasta que hace casi un año dejé de lado esa idea. ¿Por qué no voy a poder tener un novio en condiciones? Estaba harta de solo poder tener rollos de una noche.
Pues bien, ahora es cuando él llegó a mi vida.
Nos conocimos en una discoteca, y desde el primer momento sabía que le gustaba. No paraba de piropearme en toda la noche, y yo (tonta de mi) pasaba de él.
No volví a saber nada de él hasta días siguientes, cuando él preguntó a gente que yo conocía hasta conseguir mi número. Ahí empezó el tonteo.
Llevamos algo menos de un año así, viéndonos y gustándonos, todo iba perfecto hasta que, hace un mes, le oí insultarme con sus amigos.
Resulta que nadie de su entorno sabía que salía conmigo, y lo peor de todo es que cuando está con sus amigos y me ve, se dedica a insultarme.
¿Es que un chico alto y delgado no puede enamorarse de una gorda? ¿Por qué la sociedad nos hace ser así?
Creo que esta ha sido la peor decepción de mi vida, por eso tenía que plasmar mi rabia y dolor aquí. Rabia por que en pleno S.XXI aún un chico no puede enamorarse de una gorda, y eso me entristece más que cualquier insulto que pueda recibir.
Después de todo esto, he cortado toda vía de comunicación con dicho individuo.
Me encantaría saber si a vosotr@s os ha pasado lo mismo, y si es así como habéis reaccionado.
Yo seguiré buscando el amor en mi vida, sin prejuicios.