He visto está página y quería compartir con vosotras desde mi punto de vista lo que me está pasando. Los hombres también sufrimos por amor. Estoy envuelto en una situación muy complicada y no sé como salir de ella.
Hace casi siete meses conocí a una mujer guapísima y con un carisma arrollador y eso me encantó. Un grupo de amigos fuimos a comer y entre ellos estaba Laura. No tenía pelos en la lengua, hablaba de las cosas con naturalidad con realismo, era una mujer que me gustó por su forma de ver la vida, de pensar. Vamos, que me entró de lleno y no dejaba de mirarla, el único problema, estaba casada y tenía mellizos. Un niño y una niña.
Por un tiempo, deseché la idea de tener algún contacto con ella, pues me había gustado demasiado, y sabía lo que podía pasar. Un par de semanas después, comentó en una foto en la que nos habían etiquetado, y le respondí por privado a su comentario, para mi sorpresa, me confesó que le había gustado muchísimo. Así que seguimos hablando, intercambiamos números de teléfono y un tiempo después quedamos a solas.
Al principio eran solo cafés donde nos contábamos nuestras cosas cotidianas, parecíamos solamente amigos, pero en verdad nos estábamos aguantando las ganas. Según pasaban las semanas la cosa iba complicándose más. Me confesó que había tenido sueños eróticos conmigo, y no me extraño, pues igual me pasaba a mí, que más de una vez me había masturbado pensando en ella. Teníamos una confianza que no había tenido con nadie más. Así que le propuse vernos en un hotel de carretera bastante alejado de nuestra zona. En mucho tiempo supe lo que era hacer el amor con amor y no solo follar por placer.
Parecíamos dos quinceañeros que conocen el sexo por primera vez, pero la relación fue mucho más allá. Había veces en las que dormir abrazados por unas horas me era más que suficiente.

El caso es que su matrimonio ya venía atravesando una crisis bastante seria, motivos ajenos a mí, he de aclarar. Desde su punto de vista, se sentía abandonada por su pareja. Y yo, le estoy dando lo que ella necesita. Apoyo, cariño, ternura y pero también muchos problemas y dudas.
Llevamos meses de relación, de vernos a escondidas, de inventar cenas con “amigos” para que ella pueda irse de su casa y respirar.
Sí soy egoísta, a ella no le va bien en su matrimonio y yo la quiero. Así que estoy haciendo todo lo posible para que lo deje y vivir juntos nuestra historia de amor. Mi egoísmo va más allá, porque en varias ocasiones la he presionado para que decida entre él o yo. Pero hasta ahora gana él, y no por su matrimonio, sino por sus hijos, pues ella tiene mucho miedo, es lo que la hace frenar en nuestra relación.
En muchas ocasiones me he planteado conocer a alguien más, estoy en todo mi derecho de hacer mi vida, pero después me niego a dejarla. Ahora mismo tenemos una relación que no sé cómo va a terminar. Espero que dentro de un tiempo, pueda escribir por aquí nuevamente para contaros que por fin estamos juntos, así como lo deseamos.