Escrito esto a modo de desahogo. Llevo un tiempo leyendo el foro, y luego lo comentaba con mi pareja, por eso también me parece a modo ¿homenaje? contar resumidamente mi historia por aquí. En enero conocí a un chico con el que en un principio no quería nada, por muchos motivos, pero estábamos súper bien juntos. Yo llevaba casi 3 años divorciada y aunque había salido con varios, nunca terminó de cuajar nada.
Él estaba recién separado (ese era uno de los motivos por los que no quería nada con él) y se volcó en mí. Nos llevábamos genial y lo que empezó como una amistad con derecho, inevitablemente se convirtió en algo más ya que había sentimientos más fuertes. Nunca nadie me ha tratado tan bien como él, era claro, directo, con las ideas fijas, sin miedo a demostrar lo bien que estaba conmigo. Me cuidaba tanto… Yo he estado todo este tiempo reticente, no me fiaba, pero disfrutaba tanto de todo con él… Me animó a abrirme, a contar con él para todo, a relajarme y meterlo de lleno de mi vida.

Pero hace un par de meses cualquier desencuentro se convertía en una discusión que nos hacía sufrir. Yo he estado 3 años en terapia, he aprendido a conocerme, a reconocer mis errores, a practicar la asertividad, a comunicarme… A él le cuesta mucho eso, todo lo siente como un ataque y sumado a que yo también tengo un carácter fuerte, cualquier desencuentro es una bomba. Y claro, así no podemos seguir… Así que hemos decidido dejarlo, aunque nos queramos mucho. Yo por un lado pienso que es lo mejor, pero por otro me mata el pensar que estamos renunciando a algo que es muy muy difícil de encontrar y muy bonito. En fin, supongo que con el tiempo entenderé que con quererse no basta y que a veces las cosas por mucho que se quiera no pueden salir bien. ¡Gracias por leerme! Necesitaba escribir todo esto y compartirlo.