Uy como te entiendo.
Mi marido es muy parecido, es el típico buenazo, del cual, en ocasiones se aprovecha la gente, sobre todo sus amigos, que lo conocen de toda la vida, y se aprovechan de él, en el sentido de que no lo tienen en consideración en muchos planes, y algún feo que otro, pero como saben que no se va a enfadar pues… a otros con más carácter del grupo, ni se lo plantean, los ponen de vuelta y media cuando no están, pero a la cara no les dicen nada, y el mío es que ni participa en opinar mal del resto, dice que no le gusta criticar.
Y menos mal que está conmigo, y hay veces, muy pocas, que reacciona a tiempo, si le abro los ojos, porque si no ya sería una cosa exagerada.
Pero vamos que en la mayoría de los casos, va a lo suyo y piensa que a él no le cuesta hacer ciertas cosas y estar para los demás, aunque al contrario nunca ocurra, y como es así, pues cree que los demás lo llevan en su conciencia.
Un ejemplo, no le hicieron despedida de soltero, y ahora lo meten en un grupo para hacerle despedida a otro colega, y va a ir.
Yo simplemente les hubiera dicho, «chicos yo como no tuve despedida, tampoco iré a ninguna, y así todos en paz, pasadlo bien y hasta luego» (y me salgo del grupo), pues no, él va a la despedida, y a lo que haga falta.
Y eso que al ppio me comentó que le parecía fatal que lo hubieran metido en el grupo, que no tenían consideración, que si no les daba verguenza, que parece que no tienen memoria nada más que para lo que les interesa, etc.
No sé, a veces pienso, que este buenismo extremo es contraproducente cuando te juntas con gente así, y antes o después va a explotar, porque se da cuenta y aunque no lo diga porque es enemigo de los conflictos, le duele y molesta.