Hace 20 años que a B le dejó su novia del instituto. No era una relación de mucho tiempo, pero era de esos primeros amores que mientras los vives parece que van a ser eternos, aunque con el pasar del tiempo mires atrás y pienses “Pero ¿cómo acabé yo con esa persona?”

Cuando B se enamoró de Ana, su mejor amigo los acompañaba a todas partes. Él era un chico muy cariñoso y cercano a él desde hacía años y se alegró mucho por su amigo cuando lo vio tan feliz. El día que Ana decidió terminar con la relación, B se lo tomó muy mal. Pasó la tarde llorando y se consoló en el hombro de su mejor amigo, que lo apoyó como solo un buen amigo sabe hacerlo.

Yo conocí a Luis, el mejor amigo de B, justamente una semana después de esto. Luis era íntimo amigo de mi novio por aquel entonces. Me dijo que necesitaba la opinión de alguien de fuera para no sentirse tan mal. Su mejor amigo tenía una novia y él estaba siempre con ellos. Ella lo dejó y ese mismo día, tras salir de la casa de su amigo de consolarlo como pudo, le preguntó a su ahora exnovia cómo estaba, pues entendía que romper una relación nunca es agradable. Ella le pidió que fuera a verla y allí mismo se dieron cuenta de que se habían enamorado y empezaron a salir.

Él no tenía la culpa de haberse enamorado. Efectivamente. Pero que los siguientes días B intentase besar a Ana en su presencia y le pidiese por activa y por pasiva que le dijese qué podría hacer para recuperar su amor y que él le dijese “dale tiempo” en vez de la verdad, ya no me parecía tan bien.

Así le dije que creía que llegaría más lejos con la verdad. Que mintiéndole lo único que hacía era dilatar el dolo de su amigo y hacer que el día que se enterase de todo se enfadase, con mucha razón. Pues a ver quién lo convencía entonces de que no se habían liado estando todavía juntos.

El tiempo fue pasando. Yo me integré en el grupito muy a gusto y me hice muy amiga de B. Era un chico muy cariñoso y atento. No me pegaba ni con cola con Ana, la verdad, no me los imaginaba juntos, pero entendía su sufrimiento. Luis seguía sin contar lo que pasaba. Llegó un momento en que todo su entorno sabía lo que había entre Luis y Ana, excepto B.

Todos entendíamos que no hacían nada malo estando juntos, pero sí mintiendo y obligándonos al resto a callar también para no generar más conflicto. Finalmente, por la presión de los amigos que estábamos en medio, Luis decidió confesar. Bueno, por eso y porque estaba harto de soltar la mano de su novia y disimular. Además de que ya era tan obvio que sabía hasta mal.

Había pasado tanto tiempo (los meses al principio de la edad adulta pasan como si fueran una eternidad) que a B no le afectó demasiado. O eso pensamos los demás.

Fue increíble escuchar cómo Luis nos pedía que no hablásemos de fechas, pues habían empezado a salir el 25 de febrero, el día de la ruptura con B, pero a él le dijo que empezaran en abril, para no hacerle daño.

B me contó, años después, cuanto le dolió saber que se habían estado riendo de él a sus espaldas. Pues una cosa es que tu mejor amigo se líe con la chica que te gusta. Otra muy distinta es que todo el mundo menos tu sepa que están juntos.

Hace dos años, estábamos B y yo preparando la cena (la vida realmente da muchas vueltas y B y yo llevamos 7 años juntos) cuando me salta un vídeo en redes sociales. Luis y Ana celebraban su 20 aniversario.

¡¡¿Cómo?!! Le pregunto a B si recuerda la fecha de su ruptura con Ana y él me dice “Luna, hace 20 años, ¡no me acuerdo!”. Le insisto, porque algo me dice que ese vídeo será la clave para saber la verdad 20 años después. Entonces me dice “No lo sé con exactitud, pero sé que celebramos San Valentín y me dejó una o dos semanas después, ¿por qué?”

Me dio un enorme ataque de risa. No porque fuera gracioso, sino de los nervios. Ahí estaban un 2 de febrero celebrando su 20 aniversario en público.

Al igual que mintieron a B diciendo que llevaban juntos dos meses menos de lo que llevaban en realidad, nos mintieron a los demás. A todos los que los animamos a contar la verdad porque no tenían la culpa de haberse enamorado… Pues de pasar 20 días saliendo con los dos sí tenía ella la culpa. Y de salir con la novia de su mejor amigo también tenía él la culpa.

B se encogió de hombros y me dijo “A estas alturas no me sorprende nada, la verdad.” En aquel momento no quiso hacer un drama por no romper el grupo, pero aquello había marcado su relación con Luis y por eso se había distanciado después. No fue solo su vida universitaria, es que estaba dolido.

Lo que nunca entendí fue el empeño que puso Luis en su momento en que B y yo nos enfadásemos (eso es otra historia para no dormir) ni la obsesión por contarle a mi exmarido un montón de mentiras sobre mí cuando nos separamos. Daba la sensación de que quería “vengarse” de B, cuando había sido él quien lo había traicionado. Nunca lo entendí. Y menos aún qué coño le había hecho yo para que me metiese siempre en medio.

Pero ahora sabemos la verdad. Siempre mintió. Da igual  qué día leas esto y a qué te refieras, Luis ha mentido.

Escrito por Luna Purple, basado en una historia real.

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