Hace unos años conocí a Sonia en el trabajo, tuvimos muy buen feeling y a día de hoy somos grandes amigas, de esas que se lo cuentan TODO y que viven las aventuras de la otra como si fueran suyas.
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Viajamos juntas, salimos de fiesta, hacemos mil planes y entramos fácilmente en detalles de esos que poca gente conoce de una. Ella lleva un porrón de años con su novio, con el que tiene un relación muy sana y al que yo conozco desde casi el principio de nuestra amistad. Hace tiempo que los dos venían rondando la idea de hacer un trío, pero siempre les surgían dudas, sobre todo en términos de si a pesar de las ganas de innovar, sería algo positivo para su relación. Los dos tenían claro que querían que fuese con una chica, pero especialmente ella tenía dudas de si meter a alguien desconocido en el medio de la pareja le generaría inseguridades y terminaría por cagarla. Bueno, la cuestión es que en una de estas veces que salimos a tomar algo, Sonia me propone hacer un trío con ellos dos. “Eres la persona perfecta. Nos gustas a los dos y tengo claro que contigo no tengo nada de lo que preocuparme. Siempre que a ti te apetezca, por supuesto.”
Vale. Me diréis que quizá no debería haberme metido ahí. Pues chica yo que sé, la verdad es que me apetecía, era solo sexo y me lo tomé con naturalidad, como una forma más de disfrutar y probar algo diferente, así que después de darle muchas vueltas, acepté.
Después de varias charlas con mi amiga, poniendo condiciones sobre lo que estaba “permitido” y lo que no por parte de ambas, fantaseando sobre cómo sería, sobre inseguridades, sobre lo divertido de la situación y demás, llegó el día. Me invitaron a cenar a su casa, como otra de tantas noches. Bebimos vino, bailamos, nos reímos y hasta nos pusimos a hablar del tema entre risas con toda la naturalidad, hasta que finalmente ella me besó. Empezamos a tocarnos mientras él nos miraba, él se acercó y se unió a nosotras. Todo fluía de maravilla. Nos fuimos desnudando poco a poco y terminamos en la cama. Durante un rato, realmente sentí que todos nos estábamos divirtiendo. Hasta que llegó el momento de la penetración. No hubo problema mientras él estuvo con ella y yo jugueteaba con ambos. Pero de repente decidimos cambiar y Sonia tendría un papel menos activo durante un rato. Mientras su novio me follaba, la miré. Noté en su cara que empezaba a ponerse nerviosa, que algo no iba bien. Fueron unos segundos, ni siquiera me dio tiempo a preguntar. Entonces noté la ira en su cara, y cómo se acercó a mi con odio. Me agarró del pelo y me empujó fuera de la cama mientras gritaba fuera de sí: ¡MARCHATE! !VETE DE AQUÍ!
Me quedé cortadísima e inmóvil durante unos segundos. Acto seguido empezó a gritarle a su novio también. Quise hablar con ella, pero rápido entendí que no era la mejor de las ideas en ese momento. Cogí mis cosas y me fui, con la esperanza de poder hablar con ella en otro momento. Os prometo que lo intenté. Le escribí un Whatsapp intentando ser comprensiva con la situación, pero no hubo respuesta. El lunes en el descanso del trabajo intenté acercarme a ella para aclararlo todo. Absoluto vacío. Han pasado ya varias semanas. Me siento culpable, aunque todo lo que ha pasado ha sido consentido por parte de los tres. No quiero perder a mi amiga y no sé que hacer.
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