Vida sana

Tu coño no tiene por qué oler ni a rosas ni a pescado

Por lo general estamos obsesionadas con los olores genitales, en especial durante el sexo. El coño tiene que oler a coño, no sé si me explico. La vagina y la vulva tienen un olor muy característico que es complicado cambiar dado que el origen se encuentra en las secreciones vaginales (ese líquido que siempre dejamos en las braguitas, blanco o transparente). Pero una cosa es que ese olor se parezca un poco al olor del “pescado” y otra cosa es que huela a “bacalao” del bueno y te tire para atrás.

Aunque es verdad que cada mujer es un mundo, los genitales no tienen por qué oler muy mal pero tampoco muy bien. Hay un límite. Si hay un cambio anormal y exagerado en ese olor, textura y color del flujo (lo normal es que sea blanco o transparente y más líquido o espeso, dependiendo del momento del ciclo menstrual) u otros síntomas de malestar (escozor, molestias, picores, etc), entonces tienes que empezar a sospechar que algo por ahí abajo no funciona bien. En ese caso lo recomendable es ir al especialista.

El chichi hay que cuidarlo bien, ya tú sabeh.

A continuación te cuento qué medidas de higiene íntima son importantes tomar para el cuidado genital. Puede que muchas de ellas ya las conozcas o las hayas oído, pero también puede que algunas no.

Medidas de higiene y lavado íntimo:

No te laves la vulva más de una vez al día:

Si tu olor genital natural es fuerte, lavarte 28 veces el toto al día con el Chilly no va a hacer que deje de oler. De hecho, esto es algo totalmente contraproducente; cuanto más te lo laves peor te va a oler ya que el agua y el jabón en abundancia desequilibra el Ph genital. Si notas que el olor ha cambiado y ahora el parrus te huele más y peor, tampoco te laves más. No por mucho madrugar amanece más temprano y no por limpiarte más el chichi va a estar más limpio.

Jabón íntimo:

A tu vulva sólo le gusta el agua una vez al día y como mucho el jabón que cae del cuerpo mientras te duchas o un poquito de jabón íntimo. Así que nada de jabones normales o aromáticos rollo vainilla, coco, fruta de la pasión y cosas así. Si no te echas crema del cuerpo en la cara , ¿por qué te lavas la zona genital con jabón corporal?

No te laves la vagina:

EN SERIO.

NO.

TE.

LAVES.

LA.

VAGINA.

Me está dando algo de recordar que hay gente que lo hace.

Te lo juro. Hay mujeres que se realizan lavados vaginales con agua, esencias, dedos enjabonados o bicarbonato de sodio (sí, como lo lees). ¿Es tu coño acaso una Coca-Cola? A tu vagina no le gustan estas movidas porque alteran su flora. No, “los productos naturales” tampoco. Ni siquiera el agua o las esencias naturales que compras en el herbolario de debajo de tu casa. No, no, no y no.

La vagina se limpia sola, no necesita tu ayuda. Las glándulas del cuello uterino producen un lubricante natural que recubre la vagina y la mantiene húmeda. Este flujo hace que la vagina se limpie sola y ayuda a que el medio se mantenga sano, por eso es importante fijarse en el color y olor del flujo para poder detectar infecciones.

No te perfumes:

Que sí, que a todo el mundo nos gusta oler bien, pero ahí abajo huele como tiene que oler. No te obsesiones y no te eches desodorante íntimo o colonia NI SIQUIERA EN LAS INGLES (esto lo he oído muchísimo y no entiendo por qué, si luego los olores se mezclan y el batiburrillo es insoportable).

Además de aumentar las probabilidades de irritaciones o alergias, pueden enmascarar el mal olor vaginal (y recuerda que el mal olor es síntoma de que algo no va bien).

Repite conmigo: NA-TU-RAL.

Usar copa menstrual en lugar de compresas o tampones:

Bueno, este tema nos da para otro post, pero voy a ceñirme a comentar sólo un par de cosas.

  1. Los tampones son caca
  2. Las compresas son caca

Que si no puedes usar copa menstrual por cualquier problema pues tampoco pasa nada, no te vas a morir. Simplemente usa compresas y tampones con cabeza y poniendo atención a lo más básico, es decir, que las compresas sean transpirables y sin perfumes y que no te dejes el tampón dentro más de 8 horas.

Usar ropa holgada o no muy ajustada:

Los hongos y las bacterias proliferan cuando se dan tres condiciones: humedad, calor y falta de oxígeno. Para evitar que la zona genital parezca un pollo asado y la ropa te roce zonas sensibles, vístete con cosas que no te aprieten.

Usar ropa interior de algodón:

Para que el bollete transpire bien.

No dejarse puesta mucho tiempo la braguita del bikini o bañador mojada y secarse adecuadamente tras la ducha y el ejercicio físico:

La humedad es un caldo de cultivo para la cistitis, una infección urinaria que afecta especialmente a las mujeres y cuyos principales síntomas son las ganas constantes de hacer pipí y el escozor.

Lavar la zona después del sexo:

Así es amiguis, hay gente que después de follar no se lava.

Esto es muy típico de las pelis: follan y se quedan durmiendo hasta el día siguiente. Lo malo es que en la vida real esto no funciona así.

Sea cual sea la práctica hay que lavase después. Aunque no te hayas “manchado” mucho.

Limpiarse de delante hacia atrás:

Recuerda que las bacterias que residen en el ano y el recto se llevan fatal con las que habitan en la vulva y vagina. Esta medida de higiene evita que se propaguen las bacterias.

No uses esponjas durante el baño o ducha:

Las esponjas son una mierda para todo. Así te lo digo. O utilizas las de “usar y tirar” o son el foco perfecto de infección. Lavarte cualquier parte del cuerpo con esponja “ensucia” más que limpia. Las esponjas son porosas y húmedas, el hábitat perfecto para los bichitos, por lo que usar esponjas en la zona genital potencia la transmisión de gérmenes. Es preferible que utilices tus manos para limpiar la zona. No hace falta que diga que las manos tienen que estar limpias también, ¿no? ¿NO?

Las manos limpias:

SIEMPRE y para todos/as.

Me he liado con tíos que, tras una noche de fiesta, llegar de la calle o estar en casa sin más, cuando ha llegado “el momento” me han metido toda la zarpa sin haber pasado antes por el baño a lavárselas, luego todo eran picores. Vale que yo tengo el kiwi sensible, pero hacer esto, en general, es asqueroso teniendo en cuenta por donde pasan nuestras manos y todos los gérmenes que viven ahí alegremente. Un gesto tan sencillo como coger el móvil ya deja gérmenes. Los móviles tienen toda la mierda del mundo habida y por haber. Según los estudios, recopilan más mierda que un váter. Así que si te lías con alguien e intenta acariciarte la breva sin pasar antes por el baño hazle un Gandalf. Grítale: NOOOO PUEDES PASAAAAAARRR.

No te masturbes con el grifo de la ducha:

Da gustico pero no es recomendable. Recuerda que mucha agua en grandes cantidades altera el pH.

Haz pipí después del sexo:

Esta precaución te ayudará a eliminar las bacterias que pueden haber entrado en la uretra para prevenir la cistitis.

Ve al ginecólogo/a:

La última recomendación pero no por ello la menos importante. VE. AL. GINECÓLOGO/A. Chequéate el higo todos los años, especialmente si mantienes relaciones sexuales.

Si aún con esto te rayas mucho a la hora de mantener relaciones sexuales y piensas cosas como “ahí abajo tiene que oler mal” o “se estará asfixiando”, (como si las pingas olieran a flores del campo, sabes), te digo dos cosas:

La primera: Si lo ves en modo motivao’, déjate de tonterías y disfruta.

La segunda: Si te sigues rayando, usa un lubricante de sabor. Fin de la historia. ¡A DISFRUTAR!


Autora: María Esclapez Cartagena. Psicóloga, Sexóloga y Terapeuta de Parejas.

Twitter e Istagram: @maria_esclapez // Facebook: @diariosex

Contacto: info@diariodeunasexologa.es

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