Hace unos años conocí a un famoso, no voy a decir si era actor, futbolista o cantante, pero sí puedo decir que era un famoso bastante conocido.
Nuestra historia empezó de una manera muy bonita, lo conocí en un local nocturno, una amiga mía reconoció quién era cuando se acercó para preguntarme si quería tomar algo. Me pareció un chico muy atractivo, pero no lo había reconocido. Le dije que no, que no me apetecía tomar nada, pero estuvimos hablando un buen rato; era una persona divertida, me daba igual que fuera alguien conocido, sentí una fuerte conexión y eso me pasaba pocas veces. Me pidió el teléfono al irnos, pero no se lo di.
Pensé que debía ser muy difícil tener una relación con alguien del mundo de la farándula, y nos despedimos. La verdad es que me acordé de él durante varios días.
Pasaron los meses y, casualidades de la vida, me lo crucé en el aeropuerto cuando me iba a un viaje de trabajo. Nos quedamos mirando y él me dijo que era el destino, que esta vez sí debía darle mi número, y se lo di. Enseguida me escribió y a la vuelta de mi viaje tuvimos la primera cita. Es la primera cita más maravillosa que he tenido en mi vida.
Estuvimos más de doce horas juntos. Quedamos para tomar algo, acabamos comiendo, cenando y me pidió que fuera a su casa, solo a dormir, me dijo, ya que yo le dije que no, que quería irme a la mía. Me fui a casa, pero no pegué ojo en toda la noche pensando en él, sentía que me había enamorado, que había sido un flechazo tan grande y tuvimos tanto feeling que pensé que jamás había sentido algo parecido.
Al poco, volvimos a quedar, dormimos juntos, y no pasó nada. Tardamos en acostarnos y él me trataba como una reina.
Por su profesión y todo lo que conllevaba, nunca hubiera pensado que pudiera ser una persona tan detallista y tan buena, pensaba que nunca podría fiarme de alguien con tanto reconocimiento, pero él me demostró lo contrario. Poco a poco, fuimos afianzando nuestra relación. Me presentó a su familia, dormía muchas noches en su casa, me venía a buscar del trabajo, me hacía la comida, me cuidaba como nadie lo había hecho nunca. Era cariñoso conmigo y parecía encantador.
Sin embargo, yo no estaba en mi mejor momento, ahora he cambiado, pero para aquel entonces mi carácter era difícil, y no lo traté bien. Era el hombre que mejor me había tratado nunca y yo no estaba la altura, era como si en el fondo pensara que no me lo merecía, y boicoteé la relación. Tuvo mucha paciencia conmigo y me dio bastantes oportunidades.
Un buen día, me dijo que lo estaba descentrando demasiado, estaba en un momento de máximo esplendor en su trabajo, y no podía permitírselo. Y me dejó. Yo le pedí otra oportunidad, pero esta vez no me la dio. Me dijo que me deseaba lo mejor, y que estaba enamorado de mí, pero que no podía poner su vida patas arriba de esta forma.
Lo pasé muy mal, me costó mucho superarlo. A los años, me enteré por los medios que se había casado. Ahora puedo ver por redes sociales que su matrimonio le va bien y que tiene dos hijos. Se les ve una familia feliz. Y yo me alegro porque le deseo toda la felicidad del mundo. Yo estoy también felizmente casada, y a pesar de nunca haber idolatrado ni haber sido fan de nadie, ahora creo que puedo decir que sí tengo un amor platónico famoso con quien tuve la suerte de compartir unos meses de mi vida hace muchos años.