Cada vez que una de vosotras me cuenta una historia que yo puedo contar por aquí, me encanta charlar un rato mientras se le ocurren algunos detalles de la historia y decidimos qué parte quiere que modifique para preservar su anonimato. Entonces, hace un tiempo me escribió una chica para contarme la extraña historia de amor de su madre con un señor casado. Era una historia bastante dantesca y me paré un rato a escuchar sus detalles.

El caso es que dejé aparcada esta historia un tiempo porque di prioridad a otras y entonces me escribe otra chica de más o menos la misma edad que la anterior. Me dice que su madre lleva años siendo la amante de un hombre casado y que quiere contar su historia, pero necesita que cambie absolutamente todos los datos personales porque él es un hombre muy conocido y casi cualquier anécdota leída por alguien de su ciudad desvelaría claramente de quien se trataba. Me empezó a contar sus inicios de relación, cómo empezaron a salir, lo que él le decía y cómo llevaban su relación hoy en día.

Entonces hice algo que no hago jamás, pedirle datos reales. Os juro que era prácticamente la misma historia. Solamente faltaba por decir que era el mismo hombre. Así que hablé con la primera chica y le pedí por favor que me dijese en qué ciudad vivía. Ella me contó todos los detalles, con mi compromiso de que no los desvelaría. Entonces volví a hablar con la segunda, que se mostró bastante reacia a contarme nada. Entonces le expliqué la situación y, asustada por el hecho de que la historia fuese aún más grave de lo que ya parecía, me lo contó todo. Cual fue mi sorpresa al ver que…

¡Era imposible que fueran el mismo hombre!

Ambas viven en provincias distintas, los nombres ni se parecen y las empresas importantes a las que están ligados son diferentes. Así que no, no es el mismo hombre.

Entonces hablé con una amiga cercana y le conté que no sabía cómo afrontar este artículo y le conté (sin detalles personales) cómo sería la historia. Entonces me dice “Es exactamente igual que la historia de la madre de X (una amiga común)”. Entonces me cuenta lo que conoce de esta historia de boca de nuestra amiga… De verdad os prometo que estoy totalmente alucinada. Veo un patrón clarísimo aquí, pero no entiendo a qué corresponde. Os lo voy a contar a ver si vosotras conocéis alguna historia similar y así nos explota la cabeza juntas.

Llamemos Juan a ese hombre que es directivo de una gran empresa. Proveniente de una buena familia llegó muy lejos en los negocios y escaló con esfuerzo y enchufes a la cima de una empresa más que relevante.

Casado desde joven y con dos (en un caso 3) hijos. A los casi 50 años, cuando sus hijos ya eran adultos, conoció a la madre de mi amiga y se enamoró perdidamente. Esta señora es casi diez años más joven, tiene un trabajo humilde y pelea por sacar adelante a su hija ella sola (una de ellas 2 hijas).

Se conocieron por casualidad y él empezó a cortejarla. Le hacía regalos carísimos, aparecía con flores en su casa, en su trabajo… Pero ella no quería meterse en una familia. Entonces él le contaba que hacia años que tenía camas gemelas en su habitación, que estaba con su mujer porque es lo que se espera de un hombre de su estatus y por el bien de sus hijos  (en dos casos ya eran adultos) y que tenían en acuerdo de hacer vidas independientes excepto para actos públicos y de cara a los niños. Él le ofrece estabilidad económica y ella apariencia. Pero que ni se acuestan ni apenas hablan en la vida diaria.

Entonces María (las madres de estas tres chicas) se enamora perdidamente de un hombre que parece triste por la falta de cariño que lleva años recibiendo en su casa y que la llena de regalos, promesas de futuro y halagos.

Pasados los años, mucha gente conoce a María como la amante de Juan. Hay quien habla de ellos como pareja, siempre gente del entorno de María. Pero solamente personas muy cercanas. El resto no pueden saber nada de su vida amorosa.

Por parte de Juan, hay dos amigos que conocen a María y absolutamente nadie más. Juan hace regalos a la hija de María para intentar comprar su aceptación en casa, ya que solamente pueden verse allí de forma íntima. Aunque a veces hacen juntos algún viaje o escapada de fin de semana, su rutina de pareja se ciñe a lo que puedan hacer en su casa, en la más absoluta intimidad. Eso sí, cualquier cosa que María, su hija o quien sea de su entorno pueda necesitar, él lo consigue. Si una prima de María queda en paro, él le consigue un trabajo, si le ponen una multa de tráfico, su amigo guardia civil hace desaparecer la imagen, si necesita una cita con el traumatólogo que no le dan hasta dentro de 6 meses, él consigue que se la adelanten (o, en el caso de que sea para María o su hija, le paga la consulta privada).

María vive más desahogada económicamente y se conforma con la vida en pareja que tiene con Juan. Ella se sabe una persona influyente, pues su pareja puede conseguir casi cualquier cosa a base de enchufe y, aunque no puede decir abiertamente que tiene muchos contactos porque su pareja es Juan, todo el mundo sabe… Sin saber. Es un secreto a voces o algo así.

Juan sigue acudiendo a los eventos sociales con su mujer, que se muestra encantada y que fuera de dichos eventos no se la ve por ningún sitio. Se cree que se pasa la vida viajando, escapando de la mirada de quien sabe la verdad. Los niños hace mucho que se fueron de casa y ya no son excusa y, a pesar de que los tiempos han avanzado suficiente como para que un divorcio no sea un escándalo, María sigue en la sombra tras más de una década mientras su hija alucina y se avergüenza de que no le den a su madre su lugar y ella se conforme con las migajas y aún tenga que soportar que la llamen interesada.

 

Escrito por Luna Purple, basado en una historia real.

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