Un policía me vio follando ¿Cómo puede ser? Pues mira, cuando estas saliendo de la adolescencia, las hormonas no entienden de lugares o momentos.
No sé si a ti te ha pasado, pero yo desde los 17 hasta los 23 fui una auténtica salvaje del sexo, tenía las hormonas en huracán dentro de mí y no había manera de controlar las ganas imperiosas que tenía de follar.
Por si mis ganas no fueran suficientes, el que era mi novio por aquel entonces, tenía las hormonas más alteradas que las mías. No os voy a engañar, era como juntar hambre con ganas de comer, nuestras entrepiernas se combustionaban al mínimo roce.
Vamos, que éramos unos salidos el copón ¡Bendita juventud!

Bueno, voy a lo que voy: al día en que el policía me vio follando. Yo solía salir de fiesta con mi novio, y una noche un poco más loca que el resto, acabamos bailando arriesgado y melosón, hasta que acabé frotando polla con mi culete.
Yo le miraba de vez en cuando y los dos teníamos cara de salidos. Cada vez que me frotaba la polla, el me agarraba fuerte de la cadera y si señoras, aquello estaba más erecto que un poste de tráfico.
Como era de esperar, no pudimos aguantar demasiado y acabamos saliendo de la discoteca de la mano. Claro, ¿En qué mundo iba yo a pensar que un policía me vería follando? Pilladas épicas las existen a patadas pero jamás piensas que puede pasarte a tí.
Tampoco nos comimos mucho la cabeza, encontramos una calle peatonal sin salida. Yo me apoyé contra la pared, el me subió el vestido, se bajó los pantalones por los tobillos y empezó a follarme desde atrás.
Como yo además era súper discreta (ironía), empezamos a oír el eco de mis propios gemidos hasta que oímos un carraspeo y una tos.
Los dos miramos a la izquierda y vimos que un policía nos estaba mirando desde el principio de la calle.
Nosotros nos quedamos completamente parados, como si él policía fuera un T-Rex. No sé, no tiene mucho sentido, pero de alguna manera nos paralizamos. Mi chico aún tenía su polla dentro de mí, pero los dos estábamos quietos mirando fijamente al policía mientras él nos miraba a nosotros.

El policía me vio follando en la calle, pero mi chico, que era más chulo que la gomina, empezó a penetrarme lentamente de nuevo y el policía dio 4 pasos hacia atrás y desapareció.
Estoy segura de que si aquel agente supiera hacer el moonwalk, aquel hubiera sido el momento perfecto.
Y seguimos follando, esta vez en silencio hasta que a mí me empezaron a temblar las rodillas y acabé corriéndome viva.
Pero cada vez que lo pienso me llevo las manos a la cabeza.
Vamos a ver, me vio un policía follando en la calle y fuimos tan chulos que no dejamos de follar y fue él quien tuvo que marcharse. Madre mía, ¿Pero qué tipo de salvaje folladora estaba hecha?
Tuvimos mucha suerte porque cualquier otro agente podría habernos sacado de allí corriendo medio en pelotas, pero este señor se apiadó de nuestras hormonas y de nuestros instintos más básicos.
¿Qué es lo mejor de todo? Que el padre de mi novio era también del mismo cuerpo policial y al de pocos días toda su familia sabía lo que había pasado.
Así que el simpático policía que nos vio follar probablemente nos dejara seguir con nuestros quereceres porque reconoció a mi chico ¡Menuda puta vergüenza!
Anónimo
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