Hace ya un tiempo que empezó el trend «Y aun así me quedé». La gente en redes sociales cuenta situaciones que vivieron en relaciones pasadas que deberían de haberles llevado a romper y alejarse y aun así, se quedaron.

La sociedad tiende a criticar a las personas que consienten abusos, que admiten infidelidades, que soportan desprecios, pero este trend deja claro que las situaciones que nos parecería graves en otras personas, quizá las hemos vivido en nuestras propias carnes y aun así nos quedamos; porque estando dentro de la relación nos parecía menos grave o la otra persona conseguía convencernos.

A raíz de estos vídeos, se han hecho virales  (llegando incluso a las noticias)  los casos de abusos sexuales o de maltrato psicológico recibido por varias mujeres conocidas. Como era de esperar, no tardaron en llegar las críticas de «por qué no denunció antes» y todo eso. Pero las preguntas se responden solas viendo cuántas personas cuentan las mismas historias y no fue hasta ahora que se han dado cuenta de que lo que han vivido se llama abuso.

Charlando con un grupo de amigas, decimos hacer nuestra propia lista. No teníamos intención de exponer nuestra intimidad en público, pero queríamos contribuir a la visibilidad de estas situaciones con nuestros relatos. Así que usamos está ventana que WeLoverSize me presta para contaros algunas de las situaciones que compartimos en nuestro grupo:

Cuando no sabía algo que para él era básico de cultura general, no me decía nada y luego sacaba el tema cuando estábamos con sus amigos para dejarme en evidencia y se reía a carcajadas dejándome de ignorante, y aun así me quedé.

Me decía que si no le permitía penetrarme analmente tendría que buscarlo fuera y sería sólo culpa mía, y aun así me quedé.

Se enfadaba si no quería tener relaciones durante mi regla e insistía hasta que le hacía mínimo una felación «para compensar», y aun así me quedé.

Me llamaron hasta tres chicas diferentes para contarme que las había intentado tocar sin su consentimiento estando conmigo, y aun así le creí y me quedé.

Cuando se enfadaba rompía cosas contra la pared muy cerca de mí hasta que yo me encogía asustada, y aun así me quedé.

Si algo le parecía mal y yo no suplicaba perdón, pasaba días enteros aplicando la ley de hielo e ignorándome como si no existiera hasta que yo entraba en cólera y me decía que estaba loca, que parecía una perturbada, y aun así me quedé.

Cuando un tío me tocó el culo en un bar y me costó quitármelo de encima él solamente me miraba con asco. Al llegar a casa me dijo que aquel cabrón me había tocado porque yo parecía que era lo que andaba buscando, me llamó puta por no haberle pegado según se acercó a hablarme, pues eso era porque quería tener algo con él y pasó días sin hablarme después, y aun así me quedé.

Llenó mi casa de notas diciendo que ojalá él fuese el maltratador que yo merecía, y aun así me quedé.

Me contó que había estado metiendo mano a un viejo rollo suyo para vengarse por algo que ella le había hecho, y aun así me quedé.

Me dijo que si no ponía más entusiasmo en mis relaciones empezaría a «externalizar servicios», y aun así me quedé.

Me zarandeó hasta que me asusté tanto que le di un bofetón, me convenció de que yo era una maltratadora y lo usaba para conseguir cualquier cosa de mí, y aun así me quedé.

Decía que la música que yo escuchaba era patética y que le hacía ponerse violento, justificando lo mal que me trataba los días que me tocaba elegir a mí la música en el coche hasta que dejé de escuchar música, y aun así me quedé.

Se reía de todos mis planes y ridiculizaba cualquier idea que tenía para salir de mi trabajo de mierda hasta desanimarme del todo y que no aspirase a salir de allí antes que él, y aun así me quedé.

Le molestaba que me riera a carcajadas porque parecía una niñata patética, y aun así me quedé.

Se negaba a atender a nuestra hija de noche porque él tenía tareas más importantes para el mundo (era profesor) y debía descansar, y aun así me quedé.

Me culpó porque mi hija naciese con un problema de salud grave y nos dejó tiradas en el hospital hasta que todo fue bien, y aun así me quedé.

Se reía de mí barriga después de parir y me decía que prefería pelársela él solo hasta que dejase de parecer un helado derretido, y aun así me quedé.

Podría seguir así eternamente, pues cada una de mis amigas tiene una lista infinita.

Espero que esto os invite a reflexionar si estáis en una situación así, si al verlo desde fuera te parece una red flag, ¡probablemente lo sea! ¡Intenta salir a tiempo! Y, sobre todo, no juzgues a quien no lo hace, pues no sabes lo que hay detrás.

Luna Purple.