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10 razones para amar la Comunidad Valenciana

Aunque ya hayan pasado las Fallas, cualquier momento es bueno para visitar la terreta, el levante, el Mediterrani en viu… Quédate en este post de humor y amor a la Comunidad Valenciana para saber por qué deberías venir a vernos.

1. Tenemos caloret faller

Aunque no te gusten las Fallas, el caloret es típico de la Comunidad Valenciana. Ahora, no te confíes, los pueblos de interior en invierno son como Narnia antes de la llegada de los cuatro reyes y reinas.

No puedes perderte el hit que surgió del drunkdiscurso de Rita Barberà hace unos años. El origen del caloret faller:

(Lo siento, sé que no podrás olvidar este temazo.)

2. Puedes ver salir el sol por el mar

Eso es verdad. Asómate al Mediterráneo un día que hayas conseguido madrugar (o vayas de empalme) y verás qué amaneceres preciosos.

3. Hay pla-yi-ta

Si encuentras un lugar tranquilo en la playa, planta bandera y quédate ahí. Aunque la tranquilidad no suele ser posible, la mayoría del litoral está plagada de chiringuitos, jubilados paseando, sombrillas y trampas mortales llamadas castillos de arena con foso. No podrás surfear grandes olas, pero sí esquivar peña jugando a palas o con colchonetas hinchables.

Ahora, cuando no es temporada alta la playa es preciosa.

4. Y montaña

No es que tengamos mogollón de verdes prados ni abundantes bosques de infinidad de especies de coníferas, pero algunos hay, y la montaña es una buena alternativa para no tener que esquivar a gente en bañador. Aunque no te garantizo que no te encuentres a madie de esa guisa.

Y la mezcla de agua y tierra como en l’Albufera, Tabarca o las islas Columbretes garantiza unos parajes preciosos. Son tesoritos de la Comunidad Valenciana que muchas veces no se tienen en cuenta. Por cierto, si vas a las cristalinas aguas de Tabarca y encuentras una gorra del Vila-real, la perdió una amiga.

5. Se celebran fiestas durante todo el año

Cada pueblo tiene su patrón y sus fiestas en un momento determinado, así que puedes ir de pueblo en pueblo y vivir mogollón de locuras desde enero hasta diciembre.

También tienes las famosas Fallas (Valencia y otras ciudades) en marzo, Magdalena (Castellón) en Cuaresma, y moros y cristianos (Alicante y otros bellos lugares) en varias épocas del año. Y otros ejemplos como la épica Tomatina de Buñol. ¿Algún otro valenciano por aquí que haga publispam de sus fiestas? ¿Cuáles son tus favoritas?

Ahora la parte mala. No me gusta que se utilicen vacas y toros en estas fiestas, tenía que decirlo. Y el ruidaco de la pirotecnia asusta a las mascotas. Me gusta mi comunidad autónoma, pero me gustan más los animales vivos, libres y felices.

6. Somos la cuna de Calatrava y otros artistas singulares

Ese arquitecto que hace puentes que se caen. La Ciudad de las Artes y las Ciencias, en Valencia, es su obra maestra y ha dado más problemas que un profesor de matemáticas. Pero bueno, es un símbolo, y su propia decadencia también. No al Oceanográfico por el mismo motivo que en el punto anterior.

Y Castellón, la capital de mi provincia, tiene como artista fetiche al gran Ripollés, un señor bastante mayor que parece un megamix de Picasso y Dalí y que suele hacer patatas gigantes con cara y de colores para colocar en rotondas o en aeropuertos que funcionan regumal.

 

Ripo en el aeropuerto de Castellón

«Ripo», to casual, con la escultura del aeropuerto de Castellón. Al menos esa aún no se ha caído, al contrario que la de la Paz, en una rotonda.

7. También somos la cuna de otros artistas como el doctor Pedro Cavadas

Un cirujano magnífico que tiene una fundación dedicada a la cirugía reconstructiva en África. Auténtico crack. Mira su biografía. Es de la Wikipedia, pero te servirá para hacerte una idea. No todo es corrupción en Miami Valencia.

8. La comida

Ya estaba tardando en salir el punto de defensa de la comida local. Solo diré que aquí es el único sitio en el que puedes comer paella de verdad, además de montonazos de platos con arroz y, cómo no, la fideuà (dime que eres #TeamFideoGordo, por favor). Las opciones vegetarianas no las llevamos tan bien, pero estamos mejorando, y l’aigua de València (fresquita, con el sonido del mar de fondo) es tope de vegana.

9. Tenemos las ruinas de la ruta del Bakalao

Aparte de ruinas de grandes vías del Imperio Romano, también existen restos de la ruta del Bakalao por toda la Comunidad Valenciana, y sigue por ahí su máximo exponente, Chimo Bayo. ¿Alguien que haya sobrevivido a esta ruta para contarnos su historia?

Chimo Bayo gif

«Sobrevivido, dice, jajajajaja»

10. Aún nos queda sentido del humor

Y eso que hemos tenido cosas vergonzosas: políticos ladrones, Marina d’Or, puentes de Calatrava y la Copa América. Y a Pablo Motos. Pero aún tenemos la capacidad de reírnos de nosotros mismos, y de acogerte si vienes a vernos. Y de soltar veinte jodidos tacos en la misma frase.

¿Qué, te vienes las próximas vacaciones?

 

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