Ser madre/padre no es un ‘derecho’, no es algo que vaya incluido en el pack de la vida. Es algo que puedes querer o no, que puedes poder o no y que puedes saber llevar o no. No todas estamos listas para ser madres, no todas queremos ser madres, no todas tenemos idea de ser madres.

Aquí viene a hablar una chica de 26 años que quiere ser madre desde los 16 prácticamente y que a día de hoy ni se lo plantea porque la vida es un poco puta y no tengo nada preparado para ello, nada más que las ganas. ¿Con ganas solamente se puede tener un bebé? Por supuesto, ¿creo que es suficiente? Ni de coña.

1. ¿De verdad quieres ser madre?

Creo que este punto es el más importante de todos, yo tengo claro que sí desde que tengo uso de razón y aún así hay momentos en los que me planteo si realmente estoy preparada. Tener un bebé es algo que v

a a ir contigo toda tu santa vida, te va a alterar todo, en positivo y en negativo, habrá algo en el mapa que se escapa de los límites del amor y no habrá forma de devolver o cancelar pedido.

A esta pregunta solo se puede responder de forma honesta y sincera, no es algo que se tenga que decidir en minutos, en días, ni en semanas. Hay que plantearse realmente todos los detalles para ser capaz de tomar una decisión responsable.

2. ¿Tienes la infraestructura necesaria?

Los bebés ocupan sitio, es un fact. No ellos en sí mismos, porque pesan menos que tu brazo, pero sí toda la parafernalia que traen con ellos. Los bebés necesitan habitación propia, espacio y calidad de vida, eso no tiene lugar en un piso compartido con dos amigos como es mi caso, para tener un hijx en condiciones necesitas espacio de calidad donde poder educarle, cuidarle y verle crecer, lo cual nos conduce directamente al punto 3.

3. ¿Tienes pasta para serlo?

Un hijx cuesta dinero, MUCHÍSIMO dinero. Es, literalmente, una jodida hipoteca. Y no hablo solamente del desembolso inicial, los muebles, ropita, juguetes y monadas varias no son nada para todo lo que espera. Es una boca a la que alimentar hasta por lo menos dieciocho años, un cuerpo que vestir, unos gastos que suplir y unos recursos que invertir.

4. ¿Tienes un entorno social que te apoye?

Evidentemente se puede ser madre soltera, sola y sin nadie. Pero con peña a tu alrededor que esté dispuesta a echarte una mano, un hombro, dos piernas y un corazón todo se hace mucho más fácil. No te hablo de un marido/pareja/amor, te hablo de tu entorno. Padres, hermanos, tíos, amigxs… Tener a alguien que esté ahí para ti y para la personita que viene en camino creo que puede ser la clave que diferencie una maternidad llevadera de una súper jodida.

5. ¿Estás preparada emocional y físicamente para serlo?

Lo de antes era todo material y fuera de tu campo de poder, pero saber ser madre es algo que solo una sabe. Saber si se tiene el instinto, la paciencia, las ganas, el potencial. Tener hijos porque te apetece sentir cómo una vida crece en tu barrigota no es razón suficiente. Hay que educar en valores, hay que transmitir amor, hay que tener un tanque de paciencia siempre a rebosar, hay que tener ganas. No es fácil ser madre, aquí somos partidarias de defender cualquier tipo de maternidad siempre y cuando se haga girando en torno a lo mejor que puede o sabe dar una de sí misma, por eso tenemos que ser críticas: ¿estás preparada para ser madre? Esa es la pregunta que realmente importa.