Sin comerlo ni beberlo, me hicieron varios bizum para complacerme, sin conocerme de nada.
Todo empezó hace unos días. Publiqué unas sandalias en una web de artículos de segunda mano en la que suelo vender ropa que ya no utilizo para sacar un dinerillo extra. Un tipo al que vamos a llamar Mario, me escribió preguntándome si las sandalias estaban muy usadas, a lo que respondí que solo tenían un par de usos y que estaban en muy buen estado. Me dijo que entonces no le interesaban, que buscaba prendas más usadas. Me preguntó si tenía Telegram, le di mi usuario y empezamos a hablar.
Le pregunté qué tipo de prendas le interesaban (aunque ya me imaginaba por dónde iban los tiros). Me dijo que le gustaban las sandalias, los calcetines, las bragas usadas… Y que en otras ocasiones, había llegado a «acuerdos» con varias mujeres.
Resulta que le gustaba ser sumiso y ser humillado, y que a veces a cambio de prendas usadas se dejaba humillar o que incluso pagaba para que le insultaran o le vejaran, y en alguna ocasión, también invitaba a cenar o de compras a esas mujeres a cambio de lo mencionado.
Me dijo también que estaba buscando una «diosa» a la que servir. Yo en este punto, pensé que me estaba vacilando, y siguiéndole el rollo y descojonada, le dije: «si tanto te intereso, demuéstramelo y hazme un Bizum», le di mi número pensando que iba a desaparecer, y qué va: así recibí mis primeros 20 euros.
Mi cara de asombro pensando «joder, qué fácil», fue un poema. Un tío que no me conocía de nada, que perfectamente podría ser yo un señor haciéndome pasar por una chica joven, mandándome dinero porque sí. Le dije que había sido un buen chico y que había demostrado su interés y la conversación se tornó en un juego de poder por mi parte y sumisión por la suya. Mario estaba dispuesto a complacerme y me guiaba en qué podía hacer o decir para humillarle, ya que yo la verdad, de Dominatrix tengo más bien poco, yo soy más de que me empotren, me den un cachete en el culo y que me cojan de la coleta, las cosas como son (y tal cual se lo dije), pero bueno, me metí en el papel de «Diosa», como él decía, y a ello me puse.
Me propuso quedar y como no terminaba de fiarme, le dije que por el momento prefería hablar unos días más por chat y lo entendió.
Para seguir con la dinámica, me envío una foto desnudo y arrodillado con la palabra “Diosa” escrita justo encima de sus partes nobles, mostrando su sumisión; yo flipando, claro, no se me ocurrió otra cosa que decirle -yo ya metida en el papel de señora con látigo- que con ese paquete no tenía ni para empezar, que la de «mi novio» era enorme y que él no podría complacerme ni de lejos (por dentro me sentía fatal, pero como era lo que a él le gustaba… pues a la carga). Según le dije esto, Mario me dijo “uff, me encanta”, y volvió a mandarme otra foto del estilo de la anterior, esta vez con un cinturón en el cuello, a modo de correa, diciéndome que le tenía a mis pies.
Aunque parecía divertido, yo comencé a sentirme un poco incómoda, porque como he mencionado, no es lo mío ni estoy acostumbrada a este tipo de situaciones… Por lo que opté por ponerle freno y decirle a Mario que lo mejor era dejar aquí esta conversación.
Me dijo que le daba pena porque le estaba cayendo muy bien, y quería servirme a toda costa, así que me hizo un segundo Bizum, esta vez de 50 euros.
Me pidió que por favor siguiera siendo su diosa, también me propuso quedar nuevamente y ponernos cara para que la cosa fuese más cercana (en sus fotos no se le veía la cara precisamente y él solo había visto mi foto de perfil, en la que aparezco de espaldas).
Nuevamente, le dije a Mario que no, que si quería podíamos tener una conversación normal, porque, lejos de toda esta situación tan loca, el chico me había caído bien y era majete. Nuevamente, me hizo otro Bizum más, de 20 euros por “las molestias” y por si me había incomodado.
Le dije que dejara de mandarme dinero. Obviamente los primeros 20 euros me hicieron gracia, porque flipé con la situación, pero… el resto sin ton ni son, me resultaban muy raros, empecé a montarme películas en la cabeza y le dije que aquí quedaba la cosa.
Me dijo de repente, que se sentía gilipollas porque había perdido 90 euros a lo tonto, que no le gustaba ser sumiso financiero y menos si la cosa iba a quedar ahí… Y que por favor le devolviera el dinero. Le dije que nadie le había pedido ese dinero, y que lo envió porque le dio la gana, pero que me lo pensaría. Tras decirle esto, incluso me volvió a proponer enviarme otro Bizum más a cambio del resto del dinero, así que decidí despedirme de él y le bloqueé.
90 euros más en la cuenta por humillar a un tío que no conozco de nada, en cuestión de 24h.
Tras esto, intentó comunicarse conmigo enviándome solicitudes de Bizum con mensajes tipo “por fa, desbloquéame”, “vamos a quedar”… Pero nunca le respondí, a veces he pensado devolverle el dinero, porque una parte de mí se sentía mal, pero por otro lado pienso que lo hizo porque quiso, es lo que hay.
¿Tú qué habrías hecho?
Anónimo
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