Sí amigas aquí estoy, estrenando década y estrenando sábanas porque me planté en los 40 más virgen que la Macarena. Que no fue una decisión consciente ni una promesa a la Virgen del Rocío, simplemente la vida fue pasando y cuando me di cuenta había visto más sexo en las series de Netflix que en mi propia cama.
Tampoco tenía vocación de monja ni estaba esperando al príncipe azul montado en un unicornio (bueno, un poco sí), sino que entre priorizar el trabajo, dedicar mi energía a construir una carrera profesional y sobre todo lidiar con un montón de inseguridades, los años fueron pasando casi sin darme cuenta.
La verdad es que con mi talla grande siempre tuve mucho miedo a mostrar mi cuerpo. Tenía pánico al rechazo, a la posibilidad de no gustar y así fui dejando pasar los años, pensando que ya había perdido el tren del sexo.
Pero como dicen nunca es tarde si la dicha es buena, y oye, ¡menuda dicha! Un día harta de ser mi propia censora decidí lanzarme al vacío y me bajé varias apps de ligar. Conocí a un chico majísimo, divertido y tan imperfectamente perfecto como yo y tras varias citas llenas de nervios y risas tontas llegó el día.
No os voy a mentir, mi primera vez no fue como en las pelis románticas ni como en las eróticas. Influye que él tampoco tenía mucha experiencia y una edad parecida. Hubo torpeza, risas nerviosas, algún golpe inesperado (cuidado con la mesita de noche, es más peligrosa de lo que parece) pero sobre todo hubo mucha complicidad y cariño.
¿Lo más sorprendente? Que no pasó absolutamente nada de lo que yo había temido durante años. Mi cuerpo con todas sus curvas y sus «imperfecciones» fue celebrado y disfrutado. Descubrí que todos mis miedos estaban más en mi cabeza que en la realidad y que el rechazo más grande siempre me lo había dado yo misma.
Desde entonces amigas vivo mi sexualidad con la misma pasión con la que viví mis años de trabajo intenso, pero mucho más divertida, claro está. Si alguien me hubiera dicho antes que a los 40 descubriría lo maravilloso que puede ser el sexo le habría contestado que eso eran cosas de películas. Y mira tú por dónde, la película ahora la protagonizo yo.
Así que si estás como yo a los 3o y muchos pensando que a ti nunca te llegará pero en el fondo lo deseas. Esta es mi historia, para darte esperanza y sobre todo ánimos para dar ese salto que debes dar si quieres romper con todo. Merece la pena.
Un abrazo a todas.
Anónimo
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