Llamadlo esperanza, llamadlo fe, me da igual. Desde tiempos inmemoriales las personas necesitamos algo en lo que creer, algo a lo que aferrarnos.

Yo, la verdad es que he encontrado esa forma de canalizarlo en la manifestación y es por eso que esta práctica ha cambiado mi vida de unos años para acá. Creo personalmente en que existe algún tipo de orden en el universo, donde las energías funcionan siempre trabajando a favor. Es decir, pienso a pies juntillas que el universo está diseñado para conspirar a favor de las cosas que realmente queremos y visualizamos.

Pienso que esa energía que se desprende al manifestar algo que quieres conseguir, redunda en positivo, convirtiendo eso en factible, trayéndolo a la realidad física. Hay quien dice que la manifestación realmente funciona porque es una manera de autoconvencernos, de forma que cuando nuestro cerebro ya lo ha interiorizado, realmente busca las opciones para conseguirlo. No sé si es así pero también lo compro, no es excluyente. La cuestión es que tengo comprobado que el hecho de manifestar las cosas, de creerlas posibles, viables y a nuestro alcance, hace que sucedan, para bien y para mal.

Siempre he sido muy negativa, la verdad, quizás crianza, quizás herencia familiar o un poco de las dos. Cuando cumplí una edad suficiente para emprender el camino del autoconocimiento, del desarrollo personal, y aprendí a escucharme, entendí que todo eso era aprendido y que podía intentar cambiarlo.

Manifestar no es la panacea, mentiría si dijese que eso es así, no se trata de que te imaginas en el Caribe y mañana amaneces allí, esos son demagogias que utilizan los incrédulos para tirar esta teoría por tierra. Se trata de confiar en una misma y en el proceso, yo por ejemplo cada día manifiesto el tipo de vida que quiero conseguir, y eso hace que defina mis metas y después que me focalice en ellas.

Empecé así, estudiando las cosas que quería cambiar e ideándolas en mi cabeza. Después las escribí, pormenorizadamente, detalle a detalle, ya que cuanto más concreto se sea, más fácil es de conseguir y de comprobar.

Si tú realmente crees que esas cosas van a suceder, te visualizas haciéndolas y ya las agradeces al universo como si realmente te lo hubiera otorgado, ocurren. Todo lo que ves a tu alrededor alguna vez estuvo en la mente de alguien, nada se crea si no se imagina.

Todos manifestamos durante todo el día en base a nuestras creencias, de manera inconsciente, atrayendo a nuestra vida aquello en lo que creemos, porque nuestro cerebro nos quiere proteger a toda costa, de manera que si pensamos que no merecemos amor, no lo vamos a encontrar. Se trata de manifestar de manera consciente esta vez, definiendo lo que quieres conseguir y dando por hecho que el universo nos lo ha otorgado.

Desde que agradezco y manifiesto soy otra persona. Me siento capaz de lo que me proponga, sé que tengo la posibilidad de poner a mis energías a trabajar en mis metas, y lo creo tan firmemente, que estas cosas me terminan ocurriendo.

En el último par de años he conseguido superar muchos pensamientos limitantes, llegar a una mejor versión física de mí misma, dejar un trabajo y una relación que me lastraban y la verdad es que he ganado muchísimo en autoestima y seguridad.