De repente ¡chas!, has dejado de ser una tuentis y empiezas a darte cuenta de que dices cosas como: «ay, pero si de eso hace 15 años». La vida te ha cambiado un poquito pero tranquila, aún no eres más vieja que un árbol, solo has cumplido los 30.

  • Sábados de sofá y Netflix. Definitivamente el quedarse un sábado por la noche en casa no es ningún drama. Cuando acabas de salir del instituto y no te sale plan para el finde, es lo más cercano al fin del mundo que vas a vivir. Sí. Lo sé. Pero hazme caso, cuando llegas a la treintena y el plan que tenías se cancela…todo sabe a gloria. Y te ves a ti misma pidiendo cena de la buena (bueno, mala, pero en ocasiones así la pizza o el kebab son justos y necesarios), eligiendo una peli de Netflix y gozando de la noche con el moñete bien alto y el pijama más feo y cómodo. Sí chicas, esas cositas alargan la vida.

  • Domingos frescos como lechugas. Ha llegado ese inevitable momento en el que dices «yo es que ahora prefiero aprovechar los domingos». Y sí, llega a los 30. Todos tus amigos empiezan a hacer excursiones al campo, a subir al monte o a apuntarse a clases de salsa los domingos por la mañana. Y tú también adoras esos días en los que brilla el sol y no eres un ser inerte que no puede moverse de la cama. Y es que las resacas ya no son las que eran y empiezan a pesar hasta el martes; ¡Ay, mi amigui! Las farras nocturnas empiezan a no compensar…
  • Planes «de tranquis». Y esto nos lleva al siguiente punto, los planes cambian ligeramente…Cuando tienes 20 años, el plan del sábado empezaba pasando por el súper para comprar lo necesario para pasar horas haciendo litros pero, cuando llegas a la treintena, los planes son más tranquilos. Suelen empezar por: «¿oye y si vamos a probar el restaurante japo nuevo que han abierto en el centro?» y continúan con «luego nos tomamos unas copas en el bar chulo del otro día».
  • La gente cambia y evoluciona y no pasa nada. Los años pasan y es muy normal que cada uno vaya buscando su camino. Hay personas que seguirán en tu vida y otras que no porque vuestros intereses han cambiado o porque ya no encajáis tanto como antes. Conocerás nuevos fichajes en el trabajo, en el gym o en el grupo de inglés y no pasará nada. Aprenderás a elegir a las personas que quieres en tu vida.

  • Sabes lo que te apetece tener. Sí, los 20 son unos añazos y hay que disfrutarlos como locas. Los 30 son para seleccionar. Esto no quiere decir que no le vayas a dar a tu cuerpo alegría Macarena, no. Lo que aprendes es a saber lo que quieres encontrar y recibir de la otra persona. Tú has aprendido a quererte y valorarte y no vas a mover un dedo por una persona que no merece la pena. O al menos, la teoría la sabes.
  • A la buena vida. Y esto es de lo más curioso que me he encontrado. Poco a poco todo mi alrededor ha empezado a estar más concienciado con el corpore sano: armarios llenos de ropa de senderismo, adquisiciones de bicicletas, matrículas de gimnasios y compra de dorsales para carreras solidarias. Hemos pasado de recomendarnos las mejores pizzas congeladas del Mercadona a pasarnos recetas de quinoa o a hablar de los maravillosos beneficios de la chia.
  • A quién le importa lo yo haga, a quién le importa lo que yo diga. Ya le decía yo un par de cosas a mi yo de 20 años. Que tu debes ser como eres y que lo demás a ti plin. Y una maravillosa lección que dan los 30 es que empiezas a pasar más de lo que puedan opinar de ti y de tus cosas, como debe ser.  Suena a consejito de abuela cebolleta pero, nenas, hay que vivir la vida como queremos vivirla.

  • Tú, ti, te, contigo. El tiempo sola es algo que empieza a encantarte a los 30. Caminar sola, leer en una terraza, pasar el día entero en el sofá o irte de compritas. Todas estas cosas están geniales con amigas pero….tener tu tiempo para ti misma empieza a ser importante. Y lo mejor, lo disfrutas un montón.
  • Follas de miedo. Sí, porque estos años van de experimentar y aprender. Contigo misma, porque conocer tu cuerpo es básico para disfrutar y saber qué quieres y cómo conseguirlo. Con otras personas, porque la variedad hace que tengas experiencias muy buenas, buenas y realmente terribles, pero seguro que de cada una de ellas has aprendido algún truqui.
  • Estás IN LOVE contigo misma. Y esto es lo que le diría a mi yo de 20: «¿pero tú te has visto? ¡¡si estás hecha un pibón!!». Porque a los 30 te vas aceptando…son ya muchos años con este cuerpo y has aprendido a quererlo, a mirarte en el espejo y verte realmente bien (incluso ponerte morritos solo para ti). Ojalá esta lección se aprendiera mucho antes.

Lo bueno de los años es que cada época es para lo suyo y sin duda hay que pasar por todas las edades disfrutando de lo bueno de cada una. Así que amiguis ¡a darlo all!

 

La chica de la falda azul