Cuando tu amiga se casa y desaparece.
Si amigas es la triste realidad. Como con todo en la vida, nunca crees que te vaya a pasar a ti. Lo ves a tu alrededor, te lo avisan, pero no puedes llegar a creer que eso te pase a ti.
Es mi amiga, esa con la que río, lloro, con la que he pasado mi adolescencia y con la que te emocionas cuando te dice que se casa y que ayudas en todo lo que puedes con los preparativos su boda. ¿Cómo nos va a pasar? Pues sí, pasa. Y a mí me paso y aún no doy crédito.

No hablo de una amiga con la que solo salga de fiesta. No. Es MI amiga, con la que pasas horas al teléfono aunque acabas de verte, con la que haces mil planes de futuro, con la que te vas de vacaciones cuando la edad y nuestra independencia económica nos lo empezó a permitir, esa que solo con mirarte sabe si está todo bien, con la que te ríes hasta que te duele la cara y tripa sin motivo alguno y no puedes parar. Aquella a la que llamas de madrugada por qué el chico que te gusta te ha dado una contestación que en ese momento es el mayor drama del mundo.
Amiga a la que crees que conoces, pero la vida te sorprende y te das cuenta de que no. Que se ha convertido en alguien totalmente diferente a la persona con la que pasabas todas esas horas de tu vida.
La verdad que me deberían haber saltado las alarmas cuando apareció el novio, pero oye, era su primer novio, y en ese momento lo justificas con el típico enamoramiento inicial, la distancia que les separa y entiendes que el fin de semana se lo dedique a él.
Es una forma de intentar justificar lo injustificable, y de que pase lo inevitable.
Pues esa amiga desde ese mismo momento del “sí quiero”, desde el momento en que se casa, desaparece. La única persona de su vida pasó a ser su marido. Ojo que ni mucho menos le estoy culpando de separarla de nadie, si fuese así, la historia cambiaria. Ha sido una decisión suya.
Ya no quepo en su vida, ni yo ni nadie más, ya sé que mal de muchos consuelo de tontos, pero nos ha dejado a todas olvidadas.
Me ha costado mucho darme cuenta, bueno darme cuenta y reconocerlo, porque es algo que me duele, pero si todas alguna vez hacemos el esfuerzo para quedar y vernos, y ella nunca tiene tiempo, está claro que lo que no tiene es interés.
Su vida gira en torno a su matrimonio, a que se casa, las pocas veces que hablamos no habla de otra cosa, ya no pregunta por como estamos los demás, hace un monólogo de su felicidad y su vida de maruja.

Se ha convertido en una total desconocida para mí y para el resto del grupo claro…
Y tengo mucha pena. Estos dos años han sido raros para todos y en nuestro grupo estamos algo separadas por el mundo y vernos ha sido muy difícil. Este Agosto estábamos pensando en juntarnos unos días. Ha sido difícil, pero teniendo interés, todo es posible, adivinad quien en 30 días de vacaciones no tiene ni un ratito para nosotras.
De verdad que no creí que fuese a pasar, pero sí. Ella no puede, está muy atareada.
Y yo hasta aquí llegué. No más justificaciones, no más arrastrarse para intentar vernos.
He decidido que mi tiempo como mínimo vale lo mismo que el suyo y no lo voy a perder insistiendo en ver a alguien a quien ya no conozco y que ahora está claro que no estoy en su lista de prioridades.