Lo reconozco, estoy desentrenada. Llevaba mogollón de años sin tener amigas. Todas las mías de toda la vida habían acabado emigrando a otros países en busca de un futuro mejor (todas unas valientes, si me preguntáis) y yo me había quedado aquí, en el mismo sitio de siempre, junto al amor de mi vida.
Coincidiendo con un cambio de trabajo, conocí a mogollón de chicas jóvenes y majísimas todas. Y conecté especialmente con una de ellas. Bueno, conectó ella conmigo, a los dos días ya me decía que me quería muchísimo, aunque yo era un poco reacia a esas muestras de “amor” tan rápidas.

Pero a los dos días yo ya estaba a full con esta chica. Ya quería quedar con ella y sentía que era mi amiga. Así que un día me invitó con otras amigas suyas y allá que me fui. Súper ilusionada, volvía a salir por primera vez después de ser madre junto con otras personas adultas y nadie llevaba intención de pasar el rato hablando de pañales. ¿Qué podría haber mejor?
La verdad que aquella quedada fue un poco bluf. Mucho selfie y directo de Instagram y poca conversación. Me sentí una vieja increíble cuando no le sacaba ni un año a aquella muchacha, pero bueno, ¿qué más da si al final, algo bien sí que me lo he pasado entre tanto morrito y filtro de Insta?
Quedamos otra vez, iba a ser mi cumple, pero ella se iba de viaje así que quedamos para precelebrarlo. Esta vez no podía venir nadie más así que solo quedamos las dos. Mi amiga no se arregló absolutamente nada y estuvimos apenas una hora juntas. Yo me había concienciado de que sería también un día de filtros de insta y directos y selfis y todo eso, así que me había puesto mis mejores galas como la otra vez y me había cargado de ganas de hacer todo aquello. Pero me llevé un poco de chasco, pero lo mismo, ¿qué más da si hemos estado muy bien?

Así que volvimos a programar otra quedada, ahora sí, para celebrar mi cumple en condiciones, quedaríamos a comer en mi restaurante favorito. Reservé mesa para las dos y treinta minutos antes de la hora de reserva, mi amiga me escribió que estaba en un Blabacar de camino a no sé qué ciudad porque le había salido un plan. “¿Cómo? Pero si voy de camino al restaurante que comemos en media hora, estás de coña, ¿no? Jajajaja”
No me contestó hasta varias horas después diciendo que no era coña, que le había surgido plan. Y bueno, menos mal que a mí se me ocurrió cancelar la mesa, quedando bastante mal con el dueño del restaurante, la verdad.
En fin, que no se lo tuve muy en cuenta, eso sí, dije que la próxima vez iba a vacilar a su madre.
Me escribió para invitarme a su cumple y pasé de ir. La verdad, tenía otros planes y no me apetecía así que le dije desde el primer momento que no podía ir.
Después me escribió un día diciendo que a ver cuándo quedábamos y le dije que ok, que sin problema. Quedamos un domingo para comer. Me dijo que saldría el sábado con una amiga y que el domingo cuando se despertara me llamaba y ya veíamos dónde ir o si comer en su casa o en la mía. Me pareció un planazo y esperé su llamada.

Obviamente no me llamó. Me escribió el domingo por la tarde diciendo que se había dormido. Pero no pedía disculpas ni nada similar. La verdad que ya me tocó las narices, no os voy a engañar. Una cosa es montar un drama y otra cosa es consentir que te toreen tan alegremente. Así que le dije que me había molestado un poco esto y la anterior vez.
Me montó un pollo… Que yo era una exagerada, que los planes no estaban grabados en piedra. En fin. Chorradas.
Pasaron un par de semanas y me dijo de nuevo de quedar un finde. Pero yo tenía programada para esa semana una pequeña intervención quirúrgica que me impedía sentarme mucho rato en la misma posición así que le dije que sí, pero que nos viéramos en una casa, por poder tumbarme, básicamente. Me dijo que sí y quedamos para el domingo. Pero el sábado me llamó y me dijo que una amiga suya había dicho de ir a la playa el domingo y que si nos íbamos todas. Yo le dije que no, que no podía pegarme dos horas de viaje de ida y otras dos de vuelta recién intervenida, que nos viéramos la siguiente semana sin problema. Así que me montó un cirio increíble diciendo que para trabajar no ponía excusas y que todo eran excusas para no quedar con ella.
Ya os digo que yo estoy totalmente desentrenada en estas lides, pero, ¿la puedo mandar ya a la mierda?
Anónimo
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