Es algo cíclico para mí que parece que se repite a lo largo de los años. La ansiedad me atormenta en el día a día donde siempre tengo mil quehaceres pendientes, responsabilidades que se multiplican, complicaciones inesperadas… Y de pronto se acaba el curso que nos estaba agobiando, llegan las vacaciones, llega el momento de descansar, todo se coloca, las dificultades que no desaparecen, disminuyen. Todo va bien, tengo tiempo para mí, tengo tiempo para las relaciones sociales. Y es ese preciso momento cuando todo mi mundo me devora, se me caen las paredes encima y la angustia ocupa el espacio que la ansiedad ha dejado.

Llevo tiempo trabajando en esto y me sigue cogiendo a contrapié. En estos momentos en que tengo tiempo de sobra par todo es cuando no llego a tiempo a nada, es cuando no me sé organizar con mi agenda vacía, es cuando soy menos resolutiva y necesito más ayuda y esto no todo el mundo lo entiende. Es ahora cuando sé que solamente estoy lo más cerca de lo que puede ser la felicidad cuando tengo las dos agendas echando humo, cuando se me juntan mil cosas a la vez y entonces mi cerebro va a mucha más velocidad de lo que podría ir mi cuerpo y organiza sin problemas: Primero esto, luego esto y luego aquello…. Supongo que ahora que aprendí a aceptar el no llegar a todo y que a veces tengo que renunciar a alguna cosa, ese momento de estrés es más llevadero. Pero el de después… Sigo sin saber cómo solucionar esto.
Este año he empezado a estudiar una titulación oficial. A la vez he peleado con la burocracia que conlleva tener tres personitas a cargo con discapacidad, he estudiado, he escrito, he acudido a un millón de citas, he viajado a otra ciudad para hacer exámenes justo en las mismas semanas en que mis hijos mayores estaban sobrepasados por los suyos. Han sido muchas muchas cosas y he logrado hacerlo todo, hacerlo bien y llegar viva a final de curso. Era un reto y lo conseguí. Pero ese orgullo que siento es como amargo, es como que me presiona. Cada vez que alguien me felicita por haber conseguido unos muy buenos resultados académicos me siento culpable. ¿De qué? Pues ni idea, pero siento que no me lo merezco y acabo desapareciendo a llorar un rato.

Sé que esto no me pasa solo a mí, pero eso tampoco me consuela. Solamente necesito algo que me haga desbloquear esta incapacidad para vivir una vida normal que me invade en los momentos de calma. No entiendo a esa gente que se relaja con el silencio, yo solamente me relajo escuchando audios en x2. WhatsApp ha contribuido más aun a este ansia que me suele acompañar y ahora los videos formativos también los pongo a más velocidad para relajarme. ¡Pero es que me encantaría tirarme en una toalla en silencio y disfrutar! Ojalá pudiese leer tranquila durante el día sin culpa y sin que se me vaya el pensamiento a todo lo que no soy capaz de hacer en vez de a lo que estoy leyendo.
No sé si es eso que dicen algunos de la obligación moral de sentirse productiva, no sé si es algún tipo de trastorno mental, solamente sé que mi única forma de estar tranquila es dejar al mando a ansiedad (si, pequeña referencia a Del Revés 2) y tirar para adelante con más cosas de las que debería ser sano tirar. Por esto, el curso que viene pretendo matricularme en las asignaturas que me quedan para terminar esta etapa de mi formación y, además, empezar con los idiomas, que es algo que tenía pendiente también. Mientras atiendo a mis hijos, a mi hija y sus múltiples necesidades, sigo lidiando con la administración por sus derechos y cruzo los dedos porque sus vidas se normalicen y pueda volver al mercado laboral con un poco más de formación y muchas ganas.

Me espera un curso muy muy estresante y me agobia solo de pensarlo, pero ese agobio es lo que me salva en realidad. ¡Qué curioso! Supongo que seguiré un tiempo más de melancolía, de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, de añorar cosas que en realidad no fueron para tanto, de que la inacción me paralice… Hasta que se me acumulen de nuevo fechas de examen, fechas de entrega, tutorías como madre y tutorías como alumna.
Nunca creí que tuviera lógica echar de menos la ansiedad.
Luna Purple.