No todo son alegrías y buenos ratos. Hay veces que la situación nos lleva a un callejón sin salida, a un quiero y no puedo, a un quedarse con las ganas… ¡A dormir sin sueño!

Porque por mucha actitud que le pongamos, energía invertida, planificación (o no) y dejarnos llevar por el buen rollo… Hay cosas que no podemos controlar y se ponen, en ocasiones, en nuestra contra.

  • Puede que nuestras amigas nos dejen plantada (sin esa intención, pero pinchan y causan baja): a casa todo el mundo.
  • Que ese chico con el que creías lo tenías todo hecho te de calabazas: ohhhh, decepción absoluta y puñetazo a tu alta (o baja) autoestima.
  • Que por un cambio meteorológico te encuentres en tirantes y pantalón corto en medio de una ventisca siberiana: los primero síntomas de hipotermia te hacen cortar con todo.
  • Que una Pandemia Mundial marque toques de queda y se prohíba bailar: increíble pero cierto.

El destino es caprichoso. Puede incluso que se den varias de estas u otras circunstancias al mismo tiempo. Que cabronazo el destino… A dormir sin sueño.

Pero bueno, es algo que no nos puede frenar a volver a intentarlo. Hoy a dormir sin sueño y mañana puede que estemos bostezando en algún rincón sin poder más, reventadas, muertas matadas de tanto bailar y reír, de vivir el momento, de un largo día de emociones…

Y llegar a casa, meternos en la cama y disfrutarlo, físicamente destrozadas y recordando cada rato tan divertido, tan intenso… Y dormir con sueño y con necesidad. Que gran placer, el meterse en la cama con necesidad de dormir y reponer energías.

El caso, que por cada vez que nos vamos a dormir sin sueño, hay al menos una de esas maravillosas veces de pillar la cama con tantas ganas que no puedes conciliar el sueño. ¿Cuál será la próxima?

 

@sandecesbybertabo