Hacia mucho que no os contaba alguna de las que habían hecho mis enanos, pero esta me ha parecido digna de ser compartida con vosotras.

Por aquí os contaba como la mujer estaba obsesionada con mis tetas, y su necesidad de enseñárselas a todo el mundo.  Esto, sinceramente, todavía no he decidido si es algo mejor o peor.

Resulta que estaba bañando a mis peques el otro día, y estaba intentando enseñarles a limpiarse ellos solos. Cogemos jabón en la manita, y ¡frota, frota esa barrigota! ¡Venga, que os vea yo como os limpiáis esa pirulilla y ese chichi! Y mis peques, que están en esa fase en la que quieren ser independientes, aunque no sepan cómo, contentos con poder hacerlo solos.

Mi hijo terminó primero, le saqué de la bañera y me disponía a explicarle como secarse con la toalla cuando un alarido de mi hija acaparó toda nuestra atención. De hecho, del susto, casi tiro a mi pobre hijo al suelo. Y él se asustó tanto que se puso a llorar. Todo un cuadro el baño.

Ya un segundo más tarde pude entender lo que la chica intentaba decirme.

Gritaba:

¡Mami!  ¡Mi culo es roto! ¡Tiene un agujero! Y lo repetía una y otra vez tan confundida como cuando le robo la nariz y no entiende donde está.

Le llevó un rato aceptar que el culo es así, con agujero incluido, y que es por donde sale la caca. Que no me preguntéis por qué, pero estaba convencida de que la caca sale por los dedos, por eso le digo que tiene que lavarse las manos después de hacer caca.

Ya al rato, la pillé en mi habitación retorcida cual trapecista intentando mirarse el culo en el espejo, mientras me decía emocionada ¡mira! ¡Mi dedo cabe en el agujero del culo!

Total, que, habiendo aceptado que sus posaderas tienen un agujero, ha decidido que su nueva misión en la vida no es enseñarle al mundo mis tetas. ¡Si no averiguar si el resto del mundo también tiene un agujero en el culo!

Ahora, no desaprovecha la ocasión para preguntarle a quien se le pase por dejante ¿Tú también tienes un agujero en el culo? ¿Y te cabe el dedo?

Andrea M.