Pocas cosas hay que me den tanta rabia como que me guste el trabajo, o sentirme atraída por personas que detesto. Actores, músicos, escritores… ¡me da un coraje horrible consumir talento de profesionales a los que no admiro!
Lo de la atracción sexual es otra historia, pero si pudiese, también reprimiría el deseo que siento hacia ciertos individuos. Jajaja, ahora que lo pienso, este tema ya viene de lejos, de cuando te gustaba el típico gilipollas de la discoteca que no podías ver ni en pintura y te sentías hasta avergonzada cuando volvías de liarte con él (porque liar, te liabas)
Guardiola o Bardem por ejemplo, me caen fatal pero no puedo evitar tener pensamientos guarros con ellos cada vez que los veo por la tele. A Guardiola me gusta imaginarlo colocándose la corbata y subiéndose la cremallera del abrigo mientras sale del coche después de un polvo brutal en el asiento de atrás (no me preguntéis por qué, pero la película de mi cabeza siempre se rueda en un coche), y con Bardem me recreo un poco más y la escena se desarrolla en el baño de una discoteca.
Primero follamos contra la puerta del baño, después yo estoy subido al lavado y él de rodillas abriéndome las piernas -así me gusta- pienso- con la boca ocupada no podrás decir las tonterías que dices a veces- y solemos terminar con él sentado sobre la taza y yo encima dándole la espalda.

En lo más alto de esta lista, está Abascal, que ni su forma de pensar diametralmente opuesta a la mía, ni su estilo rancio, consiguen que deje de morderme el labio sólo con pensar en él. Mi empotrador por excelencia, desbancando incluso a Gerard Buttler (ufff, mira qué es decir ¿eh?). Con éste creo que tuve sexo en todas las posturas que se me ocurren, y todos los lugares habidos y por haber: a la salida del congreso, cuando volvía de hacer deporte, en el gimnasio, a caballo ¡¿qué se yo?!
Después, en otros niveles, estarían Leiva o Sabina, a los que no soporto como personas pero admiro como compositores; Alejandro Sanz, me cae francamente mal, pero me trae tan buenos recuerdos de adolescencia, que sigo escuchando sus discos y cantando sus canciones.
Reverte o Juan del Val, que desde mi punto de vista, son dos señoros como la copa de un pino, y sin embargo, me entretiene cómo escriben; Almodóvar, al que detesto profundamente pero hace un cine intimista que en general me gusta mucho…. Y así hasta el infinito.
Montones de personas que me caen fatal y a las que apoyo leyendo sus libros, escuchando su música o viendo sus películas. Y otro montón de personas que también me caen fatal y a las que me gustaría apoyar contra todas las superficies posibles.
La vetusta bloguera