Me di cuenta de que mi relación iba regulín regulán cuando mi amiga me empezó a hablar de su vida sexual y sentí envidia. Estoy segura de que dos personas pueden tener una relación con poco sexo, pero para ello ambos deben estar de acuerdo. Este no era mi caso. Yo soy fogosa. Me gusta follar. Disfruto del sexo. Lo haría todos los días. Mi ex, en cambio, estaba satisfecho si lo hacíamos una vez al mes. Además era todo muy frío e impersonal. Tras muchas movidas acabamos rompiendo y yo me he dado cuenta de una cosa: estoy tan cachonda como cuando tenía 16 años.

He empezado a tontear con un muchacho que lo tiene todo. Es guapísimo, atractivo, gracioso, inteligente, sensible, amable, friki… Vamos, de 10. ¿Dónde está el problema?, os preguntaréis. Pues que mañana hemos quedado para “comer, ver una peli en mi casa y lo que surja” y yo estoy acojonada no, lo siguiente.

Me preocupa no recordar follar, ponerme encima y cansarme, gemir raro, hacer mucho ruido, sudar, que se me escape un pedo vaginal, no correrme, que él no se corra. Me preocupa TO-DO.

Soy consciente de que así no se puede disfrutar del sexo y de que o sí o sí voy a tener que quitarme toda esta tontería. De momento me he comprado una botellita del Yllera del Mercadona, que cuesta 3 euros y cura todas las penas. Después iré viendo si necesito pasar a licores más fuertes o con eso me basta.

Fuera de bromas, me he puesto a reflexionar en lo hundida que puede dejarte una relación con poco sexo, al menos en mi caso. Recuerdo meterme en la cama con mi ex y que se apartase. Besarle el cuello y que me pidiese parar. Comerle la boca y que me dijese que “con lengua le daba asco”.

Me llegué a plantear que era gay y después empecé a culparme a mí. ¿Y si soy fea? ¿Y si no le gusta mi cuerpo? ¿Serán las estrías? ¡De todo pasó por mi mente!

Luego entendí que el problema no era mío, sino de él. Sí, todavía me cuesta mirarme en el espejo desnuda y no apartar la vista, pero poco lo conseguiré. Mientras tanto sólo me queda desear muy fuerte que follar se parezca a montar en bici y no se olvide con los años.

 

Anónimo