Cuando conocí a mi actual pareja se encontraba saliendo de un divorcio bastante traumático. Su mujer le había sido infiel con varias personas y él lo había descubierto en vivo y en directo al volver del trabajo, como en las películas de la tarde de televisión. Tenían una hija en común y él luchó por conseguir la custodia, pero no lo consiguió y tienen la compartida.
La niña tiene ahora nueve años y es bastante simpática conmigo, con el tiempo incluso cariñosa. Le costó dejarme entrar en la vida de su padre pero supongo que acabó acostumbrándose a mi presencia. Su madre es bastante desastre, y mi marido y ella discuten a menudo porque no se ocupa de la niña como debería. Por ejemplo: no le forra los libros del cole jamás, siempre le falta ropa en la maleta que trae o la manda sin comer o sin bañar a nuestra casa cuando toca, sea la hora que sea. Si la niña acaba almorzando a las cinco de la tarde, le da igual. Si la niña se acuesta tarde porque llega sin duchar, le da igual. Si viene con una nota en la agenda del cole porque ha llevado el uniforme sucio desde su casa, le da igual. Y así con todo. Ha sido así durante los tres años que llevo con mi pareja y no creo que vaya a cambiar milagrosamente a estas alturas. No importa cuántas discusiones más tengan, por mucho que él le diga solamente seguirá malgastando saliva.

El problema es que ahora yo estoy embarazada. Viendo cómo cuida de su hija, no me costó nada dar el paso de ser madre junto a él, pero es precisamente esto lo que ahora me hace dudar. Siento que está más pendiente de la niña que de mí y de su futuro hijo. Ella siempre es la prioridad y yo voy detrás. No me malinterpretéis, entiendo que su hija vaya por delante de mí en su orden de prioridades, creo que eso debe ser así. Pero lo que me da miedo es que este niño que crece dentro de mí sea un segundón en la vida de su padre porque la madre de su otra hija sea un desastre. Porque esa mujer no va a convertirse en buena madre de la noche a la mañana, mientras que yo sí estaré ahí para cuidar de mi hijo, no como ella.

Este pensamiento se ha apoderado de mi mente y me siento dolida incluso cuando aún no ha ocurrido nada en concreto. Ni siquiera sé si este temor se hará realidad o si mis miedos son infundados y todo acabará saliendo bien. Lo único que puedo hacer es esperar y ver qué acaba pasando, por muy frustrada que esto me haga sentir.
Escrito por Carol M., basado en un testimonio real anónimo.