Estoy enamorada de un técnico de sistemas del que solo conozco su voz

(Relato escrito por una colaboradora basado en una historia real)

 

Llevo tiempo luchando contra mí misma y tratando de autoengañarme, pero creo que ya no puedo seguir haciéndolo más.

Ya va siendo hora de admitir que me he enamorado.

Estoy enamorada de un técnico de sistemas del que solo conozco su voz.

Madre mía… si es que por escrito suena aun peor.

Pero es que, de verdad, qué voz. Qué educación. Qué profesionalidad.

No, lo digo en serio, estoy muy pillada de mi Raúl, que así se llama.

Sé su nombre, que es técnico de sistemas en la empresa que facilita ese servicio a la mía y que es más majo que las pesetas.

Además de que tiene una voz y una forma de hablar que consigue que las palabras ‘se te va a abrir una ventanita, dale a aceptar para dejarme entrar’ suenen a proposición indecente total.

Y ya.

Estoy enamorada de un técnico de sistemas del que solo conozco su voz

Imagen de Andrea Piacquadio en Pexels

Desconozco cómo será físicamente, qué edad tendrá. Si será hetero, si tendrá pareja.

No sé ni su apellido para poder buscarlo en redes.

Con eso y todo, no puedo parar de pensar en él. Y lo que es peor, estoy cada vez más convencida de que yo a él también le estoy empezando a hacer gracia.

Juraría que, de un tiempo a esta parte, me da más rollo de lo normal. Desde luego mucho más de lo estrictamente necesario.

No hay llamada en la que no nos echemos unas risas. Aunque a mí siempre me queden ganas de más.

De hecho, mi jefe ya me ha dado un toque. No entiende por qué necesito tanta asistencia técnica, por lo que tuve que empezar a cortarme y dejar de llamar con excusas.

Era más fácil al principio.

Cuando se decretó el estado de alarma y de pronto me vi en mi salón con el equipo que me habían mandado a casa para que pudiera empezar a teletrabajar.

Soy inútil nivel que no fui capaz de conectar la multifunción.

Mi primer contacto con Raúl fue ya ese primer día. Me ayudó con el maldito aparato del demonio, al cual estoy muy agradecida porque me dio chance de hablar con él unas cuantas veces más en el último año y pico. Ah, y a instalar la segunda pantalla también, que yo no conseguía que el ratón no me fuese al revés.

Estoy enamorada de un técnico de sistemas del que solo conozco su voz

Imagen de Anthony Skkraba en Pexels

Estoy enamorada de un técnico de sistemas del que solo conozco su voz

 

Pronto me vi en la necesidad de solicitar asistencia otra vez. Luego otra. Y otra más…

No fui consciente de que me tenía loca hasta el día en que desenchufé el cable de red y llamé porque no era capaz de conectarme. Tardó dos minutos escasos en decirme que me pusiera en contacto con mi proveedor de internet, pero a mí el subidón me ayudó a sobrellevar lo que me quedaba de jornada.

Allí estaba yo, en pijama, con el pelo recogido en un moño sujeto con un lápiz, con la sonrisa tonta en la cara y corazoncitos saliéndome de los ojos; imaginando a un galán de telenovela al otro lado, cuando en realidad era muy probable que se tratase de alguien también empijamado y desaliñado. Cosa que, según se sucedían las llamadas, me daba igual.

Así que ahora que hemos vuelto a la oficina he hecho correr el rumor de que le he sacado partido a los meses de confinamiento y que controlo de informática. Y como el jefe quiere que reduzcamos las llamadas a IT todo lo que sea posible, los compañeros acuden a mí cada vez que les falla algo o algún programa no les va. Y yo acudo rauda y veloz, les digo que se vayan a tomar un café y pongo en práctica todos mis conocimientos. Lo que viene siendo apagar y reiniciar.

Obviamente, el 99 % de las veces me veo obligada a llamar… qué lástima.

Pero todo esto está dejando de ser suficiente.

Quiero conocerle en persona.

Hablar con él cara a cara.

Comprobar si esto que siento se debe a que he caído en las redes de un personaje que me he inventado y que tiene su voz. O si hay algo real entre Raúl, sea quien sea, y yo.

De modo que ¿qué hago?

A) Madura, déjate de tonterías y para ya de llamar a IT, que te van a despedir

B) La próxima vez que hables con él saca tus armas de seducción y pídele su teléfono personal

C) Tira un vaso de agua sobre el switch de la planta para que al jefe no le quede otra que pagar la asistencia con desplazamiento y cruza los dedos para que sea Raúl el que venga

Que las loversizers se manifiesten y me ayuden.

¡Gracias!

Anónimo

 

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