Compromiso. Solo la palabra da miedo. Porque compromiso muchas veces significa sacrificio, esfuerzo, dependencia, atadura… Porque es una palabra muy grande.

De hecho, hay muchas personas que no se comprometen con nada (o eso dicen). Porque prefieren ser «libres» e «independientes».

Sin embargo todos estamos comprometidos con alguien o con algo. Lo primero que nos viene a la cabeza es una pareja pero… amigos, familia, comunidad, trabajo… Y lo más importante: nosotros mismos.

Todos tenemos unos ideales, unos valores, unas creencias. Todos estamos comprometidos con ellos. Pero, ¿Somos conscientes? Muchas veces no. Pensamos que somos libres pero estamos atados a nuestras propias creencias, al compromiso con nosotros mismos.

Ese Compromiso no lo podemos romper. Si lo hacemos nos traicionamos a nosotros mismos. Eso debe ser un dolor insoportable. Digo debe, porque no lo sé, ni quiero saberlo.

El ser Comprometido tiene su parte mala, como decíamos al principio requiere esfuerzo, tiempo, dedicación… Pero también tiene mucho bueno: gratificación, orgullo, tranquilidad y muchas alegrías.

Las personas Comprometidas con ellas mismas y sus creencias son las que mueven el mundo, las que cambian las cosas, las que sorprenden y rompen esquemas, las que consiguen imposibles…
Y como dice el dicho: «Dios los cría y ellos se juntan» y un grupo de personas Comprometidas por una misma causa pueden cambiar el mundo. Porque no hay mayor implicación que el Compromiso por un valor personal, por un ideal. Y se contagia, y se extiende, y se hace cada vez más grande.
Todo gran paso de la Humanidad comenzó con la «cogotonería» de alguien. Con un Compromiso que se hizo lo que hoy llamamos viral. Así que yo me Comprometo y ánimo y apoyo el Compromiso de los demás. Compromisos individuales o colectivos, pero que nos hagan crecer y cambiar el mundo, el nuestro o el de todos.
Entonces… ¿Nos Comprometemos?

 

@sandecesbybertabo