Sólo existe una respuesta a la pregunta el infierno “¿Te has corrido?”: NO
Y es así señoras, vamos a ver, hagamos recuento. De todas las veces que un hombre te ha preguntado a ver si has tenido un orgasmo ¿Cuántas veces lo habías tenido? ¡NI UNA!
Y así son las cosas, nos gusten o no.
Porque de la misma manera que sabemos perfectamente cuando un hombre tiene un orgasmo, no hace falta ser un astronauta para darse cuenta cuando una mujer lo tiene.
Claro está que en algunas ocasiones y por tristes motivos muchas de nosotras nos vemos empujadas a fingir y hacer creer al señor en cuestión que efectivamente, nos hemos corrido. Y es precisamente en esas situaciones, cuando pueden surgir las dudas.
«Vaya, no sé si esta vez te has corrido, ha sido diferente» Claro, claro que ha sido diferente cariño mío, porque NO me he corrido.

Creo que aquí la responsabilidad recae un poco en la calidad de la comunicación entre los dos involucrados. Pero aún así existe una realidad:
Muchas mujeres aún nos sentimos culpables porque no nos saben satisfacer y a muchos hombres les da exactamente igual no sabernos satisfacer.
Dentro de los maromos que te preguntan «¿Te has corrido?» tenemos a los que les importa y a los que no.
Mola que a tu compañero sexual le importe y te pregunte porque su objetivo es que lo hagas. Pero ¿A cuántas de nosotras nos lo han preguntado mientras el señor en cuestión caía redondo sobre el colchón después de pegarse una buena corrida?
Y son esas situaciones las que me exasperan.
Vamos a ver, vas por la vida como si el clítoris fueran los padres. Te crees un macho ibérico agarrándome del pelo, y no es por nada, pero no me gasto más de 50€ al mes en mi pelo para que un señor como tú me lo arranque a base de polvos malos. Y por si eso fuera poco, pretendes que me corra en 7 empujones.

Vamos a ver, si después de semejante polvo de mierda consigo correrme, no es que sea de corrida fácil, es que soy la puta hada mágica de los orgasmos.
Por favor, hombres del mundo, no sean cínicos. Preguntar a una mujer «¿Te has corrido?» cuando durante el polvo solo te has preocupado de tu rabo, equivale a que yo me siente en la cara de un maromo, se la folle y después de correrme, me tumbe a su lado y le pregunte «¿Te has corrido?»
Tengamos un poco de decencia por favor, que algunos tienen más cara que espalda.
Así que desde aquí hago un pequeño llamamiento y ondeo una pequeña bandera para advertir a los hombres de este mundo, buenos o malos folladores:
Si te crees en necesidad de preguntarle a tu compañera sexual a ver si se ha corrido, simplemente no lo hagan.
Si creen que necesitan preguntarlo, lo que realmente necesitan hacer es: volver a la carga, hacer más y mejor eso que tú sabes que le gusta. Y no dejes de hacerlo hasta que dejes de tener dudas.
Anónimo
Envía tus movidas a [email protected]