San Valentín, esa fecha mágica en la que el amor flota en el aire, los restaurantes están abarrotados y las floristerías hacen su agosto. Pero, a veces, la realidad no sigue el guion de una película romántica.

¿Qué pasa cuando el día de los enamorados se convierte en una tragicomedia digna de sitcom? Desde cenas románticas que terminan en las urgencias de un hospital, hasta sorpresas que, más que amor, inspiran rupturas fulminantes.

Nuestras seguidoras nos han contado las experiencias más surrealistas y divertidas que han vivido en esta fecha. Aquí te traemos las historias de San Valentín que seguramente preferirás leer a haber protagonizado.

 

La cena romántica que acabó en intoxicación

María decidió prepararle a su novio una deliciosa cena para la noche de San Valentín. Se pasó todo la tarde en la concina haciendo un asado, preparó un postre y decoró la casa con velas. Cabe destacar que María no era una gran cocinera, pero aquel día quería darle una sorpresa a su chico.

Cuando él llegó a casa, se alegró muchísimo. Cenaron, brindaron e hicieron cositas. Como a las tres de la mañana ambos empezaron a sentirse mal. Las cena romántica acabó con ellos en el baño vomitando.

Por lo visto la carne estaba en mal estado. Pero como María le había echado una salsa deliciosa que había cocinado ella, no se dieron cuenta. Hasta que les empezó a salir la comida por arriba y por abajo.

 

Le preparó una sorpresa en un hotel a su novio y él la dejó

Otra de nuestras seguidoras, llamémosla Cristina, nos contó que le preparó una sorpresa a su novio llena de clichés románticos: cogió una habitación de hotel y la decoró con fotos de ellos, flores, globos en forma de corazón, bombones…

Por la tarde habían quedado como cualquier sábado, sin prestarle especial atención a que era San Valentín. Ella le dijo que tenía una sorpresa preparada y él ya le avisó de que no le gustaban las sorpresas.

Cuando llegaron al hotel y entraron en la habitación, él preguntó que quién había decorado aquello así. Cristina le dijo que ella, que se había plantado allí por la mañana para decorar y que aquel día fuera especial. Él se enfadó muchísimo y la acusó de mentirosa, pues por la mañana habían hablado por teléfono y ella le había asegurado que estaba en el trabajo.

La bronca llegó tal punto que él decidió cortar la relación en ese mismo instante y se largó del hotel, dejándola allí. Cristina, hecha un mar de lágrimas, se tuvo que poner a recoger aquel tinglado antes de irse a su casa.

Puedes leer la historia completa si quieres conocer más detalles.

Su regalo de San Valentín era una sesión de depilación

Claudia llevaba un año con su novio y esperaba que aquel San Valentín fuera un día especial. Cuando llegó el momento de intercambiar regalos, ella le dio un álbum lleno de recuerdos de viajes, fotos adorables, entradas de cine y un montón de cosas que ella misma había ido recopilando este año y pegó en el álbum. Él, en cambio, le regaló una sesión de depilación laser para la zona de la ingle.

Claudia se sintió muy ofendida. Era una persona con bastante vello corporal y precisamente la zona del bikini se la solía depilar lo justo. Pues parece ser que a su novio no le gustaba mucho encontrarse pelos ahí y no se le ocurrió otra manera de decírselo.

La relación no sobrevivió mucho después de ese día, y con razón.

Quedó con un chico y éste intentó venderle un seguro de vida

Carla estaba soltera, no tenía pareja estable, pero frecuentaba aplicaciones de ligar como Tinder. Precisamente en esta conoció a Mario, un chaval encantador. Llevaban semanas hablando cuando Carla le propuso quedar. Casualidades de la vida, quedaron para conocerse el día de San Valentín. A ella no le pareció mal tener una primer cita ese día tan señalado, llevaba mucho tiempo soltera y nunca en su vida había celebrado un día de los enamorados.

Habían quedado por la tarde en una cafetería. Mario llegó trajeado y con un maletín. Ella pensó que seguramente vendría directo del trabajo, le sonaba que le había dicho que era asesor comercial o algo así.

Pidieron unos cafés y comenzaron a charlar, pero desde el primer momento parecían más amigos que otra cosa. Carla no sintió ese feeling que se siente cuando alguien te gusta. Le pareció muy simpático, pero nada más. Y él debió de pensar lo mismo porque después de un rato de charla, sacó un ordenador del maletín y se puso a enseñarle un Power Point con los distintos seguros que vendía. Después de explicarle las bondades de los seguros de vida, le preguntó que quería que le hiciera uno.

Carla no daba crédito a lo que estaba pasando. Por un momento pensó que al no ir la cita bien, el chico pensó que podía aprovechar para venderle un seguro. O quizás utilizaba de forma regular la app para buscar y quedar con potenciales clientas.

San Valentín puede ser una fecha llena de expectativas y, a veces, de grandes decepciones. Si estas historias te han hecho reír o suspirar de alivio por no haber pasado por algo parecido, recuerda que, el amor más importante es el que tienes contigo misma.