Habremos visto cienes y cienes de veces como en las películas americanas a los niños se les estimula a ganar dinero: es frecuente verlos en las películas vendiendo limonada en puestos, limpiando coches, paseando perros o haciendo de babysitter para la familia de al lado. En España las cosas son un poco distintasy hablar de pasta suele estar directamente mal visto. Ganar dinero es necesario pero no es chic. En el number one de las secretas aspiraciones de (casi) todo el mundo está aprobar una oposición para tener trabajo fijo aunque mal pagado para el resto de nuestra vida. Es curioso porque la mayoría decimos que odiamos ir a hacer papeles y que muchas veces algunos funcionarios nos desesperan pero nos morimos por ser uno de ellos. Está claro por qué es: el trabajo mal pagado lo tenemos ya, lo único que aspiramos es que a nos dure algo más de un mes.

Con esta crisis tan chula que tenemos y de la que dicen que estamos saliendo aunque yo no me creo nada hemos tenido que agudizar el ingenio. Ante la falta de empleo muchas mujeres han tenido que tomar el camino del emprendimiento.

limonada deliciosa

y si una idea de negocio no funciona, pues otra

Emprender no es una cuestión únicamente de mujeres, está claro, pero en el mundo de la empresa privada a veces parece que estamos en el concurso aquel llamado El rival más débil y a los primeros que despiden son a los viejos y a las mujeres. Esto es así: si eres mujer y tienes una edad no tienes nada que hacer, claro. Parece ser que en esta cabronada de concurso también puntúa doble estar en edad de procrear. Muchas han visto que la única solución es inventarse el trabajo ellas mismas porque si esperan a que los fantasmas de Dickens vayan a visitar al empresariado español y los conviertan en buena gente la llevan clara . Nos venden que el emprendimiento es algo así como la tierra prometida, pero yo os voy a contar un secreto: El emprendimiento son los padres. Tiene cosas muy chachis, pero no tiene nada de mágico y a veces las pasas putas canutas

¿quién es el rival más débil?

¿quién es el rival más débil? Fernanda, estás despedida

Parece que todo el mundo envidia la flexibilidad horaria, el poder ir a ver las funciones de los niños, quedarte con ellos si han pillado un virus de esos de nombre creativo (la quinta enfermedad, mano-boca-pie y demás enfermedades extrañas) y, un gran clásico, el poder trabajar en pijama si tu oficina es tu casa, y se olvidan de que emprender es mucho más chungo y complicado que todo eso. He querido preguntar a varias autónomas porqué se decidieron a emprender y a ser sus propias jefas. Estas son sus historias.

Lanzarse a la piscina

we are in the game

Estamos en el partido

Lorena Gonzalvo dirige la agencia Haiku Comunicación. Nos cuenta que su emprendimiento fue por necesidad, aunque era algo que había barajado con anterioridad «A causa de la crisis la agencia en la que trabajaba cerró de repente y nos vimos mi compañera (y actual socia) y yo en el paro. Así que la disyuntiva estaba clara: la fila del paro o intentarlo por nuestra cuenta. Siempre habíamos soñado con ello pero la frenética actividad del día a día nos comía. Así que nos encontramos con una oportunidad en vez de un problema. Y decidimos arriesgar.» Marta González de la tienda de portabebés Mis Canguritos se considera emprendedora por vocación. Su trabajo no le llenaba, el ambiente tampoco era el mejor del mundo y vio una oportunidad en un sector que, hace ya casi 7 años, estaba bastante en pañales.

En sus historias es normal que se mezclen una parte de pasión y otra de obligación. Patricia Tablado que hace un año fundó Community Madre, una empresa dedicada a la gestión de redes sociales y marketing online orientada a pymes se encoge de hombros y dice «A mí me despidieron de la agencia en la que trabajaba y tenía dos opciones, o iba al paro o seguía haciendo el mismo trabajo como autónoma. Así que emprendí, por obligación, pero como mis padres eran autónomos para mí es bastante natural la zozobra de no saber si el cliente seguirá contigo el mes que viene y lo de MEGATRABAJAR».

Lo mejor de ser autónoma

¡Soy la pera limonera!

¡Soy la pera limonera!

Sylvia Santiváñez, Chita Lou, hace unos años dejó un trabajo eventual en una compañía aérea para ser su propia jefa. Tiene un canal de youtube, una comunidad y da clases de costura creativa por todo el país. Además, acaba de sacar su primer libro. Ella nos dice que lo mejor de ser tu propia jefa es «Que te puedes poner tu horario, que trabajas cuando quieres, que coges vacaciones con los niños, que no das explicaciones a nadie…». Para Lorena Gonzalvo lo mejor es que te enfrentas a tus propios retos y disfrutas tanto de tus éxitos como aprendes de los fracasos sin que está la vanidad de nadie más de por medio. Rosana Téllez, de Rosbags, una ingeniera que en sus ratos libres se dedica a diseñar bolsos para los carritos de bebé no cursis y que luego puedan lucir las madres dice que lo mejor de ser emprendedora es que ha podido trabajar con su hija al lado, además de las razones anteriores.

Porque es verdad que las mujeres lo tenemos chungo. Los malabarismos que hay que hacer cuando se trabaja por cuenta ajena son propios del Circo del Sol y trabajando por cuenta propia puedes apañártelas mucho mejor. Aunque sea a costa de no dormir, claro.

Lo peor de ser autónoma

Sólo estoy relajando la mirada. Un poco

Sólo estoy relajando la mirada. Un poco

Pero no todo es de color de rosa en el emprendimiento. Rosana Téllez nos dice que «las cuotas de autónomo son totalmente desproporcionadas», algo en lo que coinciden todas y «el apoyo que recibimos de la Administración, que es prácticamente inexistente» apunta Lorena Gonzalvo. Las cuestiones económicas son las que más les preocupan: perseguir a los clientes para que paguen (todo un clásico), la burocracia, la competencia desleal, las declaraciones trimestrales «¡No el dinero! ¡Preparar los papeles! ¡Es un horror!» dice Marta González.

Si hay algo en lo que coinciden todas es que ser autónoma es agotador. Es complicado poner el cartel de cerrado y desconectar. Al final se acaba trabajando a todas horas, lo que no siempre ayuda con la conciliación. Sylvia Santiváñez nos dice «tu horario acaba siendo la noche, al final los domingos también pringas, y a las vacaciones te llevas el portátil» ¿Dormir? ¡Está claramente sobrevalorado!.

El balance

Pero no se trata de ponernos aquí apocalípticas. Está bien ser un poco el enanito gruñón, sobre todo para que no se crean que éste es el mundo de los pequeños ponis. Se emprende a pesar de las mil y una zancadillas y dificultades (burocráticas y económicas) de todo tipo que te ponen. Aquí no te ayuda ni el tato y te tienes que buscar la vida como buenamente puedes. Sabes que no vas a poderte poner enferma nunca más, que nunca vas a desconectar, que te van a tener haciendo papeles constantemente… y a pesar de todo la mayoría de las mujeres a las que preguntamos nos dijeron que mucho tendrían que cambiar las cosas para volver a trabajar por cuenta ajena. Sólo un buen sueldo y un magnífico horario, así tojunto, podrían tentarlas . Lorena sueña «Un trabajo relacionado con mi actividad, de lunes a viernes, de 8 a 15h, bien remunerado y con responsabilidad sujeta a mi horario me haría tambalear (y mucho).» Rosana lo resume diciendo que «después de producir únicamente para tu idea, ya no tienes ganas ni de trabajar para otros, y mucho menos de horarios».

Pues eso. Emprender es como Lola Flores: ni duermes, ni descansas, ni tienes vacaciones pero tienes que probarlo. Y si pruebas, salvo que te ofrezcan la oportunidad de tu vida, no vuelves. Y de esas en la vida real… poquitas.

Taylor Swift

Palabra de Taylor Swift

Autor: Sara Palacios