Los 10 peores nombres para referirse a los genitales femeninos

Todas hemos caído en llamar a nuestros genitales por otros nombres eufemísticos que, lo siento, no mejoran los originales. Soy la primera que lo hace y no juzgo a nadie, pero sí que hay algunos nombres en concretos que me dan repelús. He aquí mi lista.

La chocha

Conocía chichi, conocía chocho, pero chocha… La primera vez que lo oí fue cuando se puso de moda lo de ‘calocha’. Me causa rechazo porque para mí “una chocha” es una mujer que chochea, que está perdiendo facultades vamos, así que no le veo ninguna conexión con un órgano que se estira y se adapta y se vuelve a recomponer para expulsar una cosa que quintuplica su tamaño. 

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Potorro

Me suena fatal. Desconozco su origen, pero siempre lo he relacionado con algún tipo de vasija de barro donde plantar algo (será por lo de poto, digo yo). No lo soporto, me suena de lo más vulgar, me imagino al típico señor que vive pegado a un palillo de dientes gritando: “Niña, te comía to’ el potorro”. No puedo.

Almeja

Lo de la diversidad marina está a la orden del día en este campo: la almeja, la concha, la ostra… Entiendo perfectamente su semejanza con los bivalvos, pero no me termina de convencer que me digan “Te voy a comer la almeja como nunca antes te la han comido” ¿Me explicas cómo es eso? ¿Mojando pan? ¿Con extra de AOVE y perejil? 

Seta

Me quedé a cuadro la primera vez que oí lo de la seta. En este caso, no es que me cree rechazo la palabra en sí, sino que no la entiendo. O sea, hay muchas clases de setas y quizá las que son más carnositas recuerden a los labios mayores… pero ¿os habéis dado cuenta de que tienen un tallito? Vamos que a mí me recuerdan más a un pene. No sé, piénsalo.

Felpudo 

La odio. Sobre todo porque se suele decir en tono despectivo, como si tuvieras que sentir vergüenza de tener pelos que te protegen de infecciones (¡já!) Más allá de la vejación subyacente, me da rabia porque tampoco me suena bien. O sea, en un felpudo te limpias los zapatos antes de entrar en casa ¿¿me explicas?? Y además suele venir acompañada de un debate sobre la cantidad de pelo socialmente aceptada en tus genitales. Creo que ese debate está un poquito caduco.

Chucheta 

Esta palabra no es conocida mundial (como La Veneno), pero sí tuve un ex que la decía y me daba urticaria. Para colmo, se dirigió a mí como “chuchoneta”, que me sonaba a una mezcla de ‘chuchería’ y la ‘coñoneta’ de Kill Bill. Sinceramente, no había por dónde cogerlo.

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La raja

Tan intuitivo como trillado, este término no me suena ni erótico ni respetuoso… ni siquiera hace gracia. Podríamos eliminarlo del léxico vulvo-vaginoso. Gracias. 

El ñoco

Yo entiendo que la censura de Instagram y… bueno, la censura, en general, nos ha obligado a tomar medidas para poder seguir diciendo lo que queremos sin que nos denuncien el perfil, pero… Ñoco a mí me suena a ingrediente de pizzería Italia, de las que toda la carta está escrita en italiano. Il gnocco.

Chumino 

Dicen que viene de una castellanización de Show me now, una expresión que adoptaron las prostitutas gaditanas de oír a los marineros británicos jalearlas para que se levantaran las faldas en el puerto. De esto hace siglos y ni siquiera estoy segura de que sea cierto. Como lingüista me fascina el término a nuestros genitales, como persona humana… me repele. 

Cheesburguer

A veces también llamada “La bacon cheesburguer”, aludiendo a la asimetría de los labios como si fuera algo malo o antiestético. La primera vez que lo oí reconozco que me reí, pero con el tiempo me di cuenta de que era como lo del ‘felpudo’, como si no pudiéramos tenerlo gordo y mullidito. Solo está guay si la persona que te la coma te la devora con la misma pasión que si fuera una hamburguesa. 

 

ELE MANDARINA