Estuve con Jose casi tres años.

Yo acababa de romper con mi anterior pareja y coincidió que le conocí en las fiestas de un pueblo, nos presentó un amigo en común allá por 2012.

Jose fue un gran apoyo para mí tras esa ruptura: quedábamos a todas horas, hacíamos planes juntos, hasta que por fin un día nos liamos y acabamos en su cama, fue perfecto y, tras aquella noche, comenzó nuestra idílica relación. Al principio, como todo, era genial, me llevaba bien con sus amigos, dormíamos juntos todos los findes, estaba pendiente de mí… lo normal, vaya.

Con el paso del tiempo, vi su otra cara: pasó de ser encantador a ser un manipulador de libro, y también un mentiroso.

Comencé a sospechar de él los días que no quedábamos, no sé por qué, pero tenía la mosca detrás de la oreja, así que me metí en su Tuenti (sí, en su Tuenti), y ahí estaba la primera mentira: Me dijo que iba a quedar con su mejor amigo pero en cambio, tenía mensajes con una tal María, la cual aparentemente era su amiga y estaba triste por X motivos, por lo que quedó con ella (por lo que vi en la conversación). Por la noche le pregunté qué tal con su amigo, y me dijo que bien. Por vergüenza y por no confesar que me metí en su cuenta, no le dije nunca nada y finalmente lo dejé pasar, tonta de mí.

Al tiempo, volvió a repetir la misma historia pero en esta ocasión, con su mejor amiga. Me dijo que iban a verse un rato, por la noche le pregunté qué tal la tarde con ella, y me dijo que ya estaba en casa, que solo habían estado un rato juntos.

No sé por qué, pero no me lo creí, y al día siguiente me planté en su casa temprano sin avisar (habíamos quedado más tarde). Cuando llegué, se asomó por la ventana sorprendido, y haciendo tiempo para no abrirme, hasta que me puse seria y le dije que abriera de una vez. Subí a su habitación y allí estaba su mejor amiga, con la marca de las sábanas aún en la cara, vamos, recién levantada. Le dije “anda, ¿qué haces aquí?” y me dijo que había ido a verle un rato antes de irse a trabajar, evidentemente no me lo creía porque tenían cara de recién despertados, pero se quedó ahí la cosa.

Otra vez… Tonta de mí, para darme de leches.

A partir de ahí, cada vez desconfiaba más de él, discutíamos a todas horas y la cosa se puso muy tóxica: yo era consciente de que me estaba mintiendo, pero no le dejaba porque estaba enganchada a él. Él por su parte, me manipulaba para que siguiéramos juntos, a pesar de gritarme y tratarme cada vez peor. Además, ya no solo mentía con sus quedadas, sino con absolutamente todo: con el dinero, con sus padres, con lo que comía… Mentiroso com-pul-si-vo.

 

El punto y final lo puse cuando un día de repente, estando en su casa, le dije que me iba a echar la siesta un rato, mientras él jugaba online con sus amigos.

Se había dejado el móvil en la habitación y justo cuando entré yo, sonó la notificación de un nuevo mensaje de WhatsApp, y, ¿qué hice yo? Pues mirar, a ver quién era.

El mensaje era de un grupo de amigos que tenía, una charla sin más, pero más abajo, aparecía una conversación con una tal Vicky, y el último mensaje que se veía sin entrar en la conversación era un “vale cariño”.

Yo no conocía a ninguna amiga suya llamada Vicky, por lo que entré en la conversación y ahí estaba, una conversación subida de tono en la que Jose le preguntaba a la susodicha cuáles eran sus tarifas para X trabajito… Los mensajes anteriores daban a entender que ya habían quedado en otras ocasiones para echar un polvete o varios. Mi cara fue un poema, entre imbécil y pringada. Acto seguido fui a donde él estaba y le dije que le había sonado el mvl, y que quién narices era Vicky, su cara fue un poema y no supo qué decir. Al rato vino a la habitación e intentando hacerme carantoñas (spoiler, no), me dijo que era todo una broma con un amigo suyo, que estaba preparado para ver cómo reaccionaba yo… WHAT!?

Obviamente no me lo creí, y tras una acalorada discusión, me dijo “bueno, o te quedas o te vas a tu casa”, y le dije que evidentemente me iba, y ahí se acabó la cosa.

Al cabo de un par de meses, me enteré de que estando conmigo ya había contactado con otras prostitutas antes, y cuando lo dejamos, empezó una relación sentimental con la tal Vicky, espero que los servicios le salieran más baratos…

Moraleja: Ojo de loca, no se equivoca.

 

Anónimo

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