Hace unos años, un cantante bastante famosete empezó a darme likes en Instagram. Primero uno, luego otro… hasta que parecía que jugábamos a quién daba más likes. Luego vinieron las respuestas a historias de Instagram. Y finalmente terminamos hablando; después nos dimos los números y, por fin, empezamos a hablar por WhatsApp. Él vivía en Madrid y yo en una pequeña ciudad de la costa, así que verse era complicado… pero las ganas no faltaban.

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Yo estaba estudiando una oposición y tampoco le propuse ir a Madrid a visitarlo. Eso sí, le dije que si venía por mi zona me invitara a un concierto. Como mi examen de oposición era en Madrid, aproveché y me fui con unas amigas. Le mandé un mensaje y quedamos. La verdad… no me moría por él físicamente, pero el morbo de estar con un famoso me podía. No conocía a ninguno y ninguno había estado interesado en mí. Y vaya fin de semana que pasamos. Nos llevó a discotecas donde las chicas lo paraban para hacerse fotos, y yo estaba allí, entre luces y cámaras, sintiéndome como una especie de celebrity. También fuimos a cenar a restaurantes donde todos nos miraban… me sentía completamente fuera de mi vida cotidiana. Me encantó esa sensación.

Un día nos invitó a tomar algo en su casa. Me dijo que, mientras los demás estaban entretenidos, quería enseñarme el resto del piso. Me llevó a su habitación, nos sentamos en la cama a charlar… y de repente me besó. Le devolví el beso y empezamos a liarnos, poco a poco, con una intensidad que me puso los pelos de punta.

Cuando llegó el momento en que quería pasar a mayores, puse freno. Le dije que no podía, que seguía enamorada de mi ex y que, de momento, prefería que fuéramos solo amigos… o, al menos, que fuéramos más despacio.

Se rió, me dijo que no pasaba nada, y bajamos al salón con el resto. El ambiente se enfrió un poco; estoy segura de que la gente lo notó. Imagino que con lo famoso que es, pocas personas le habrán dicho “no”. Pero lo hice, y él lo respetó. Aun así, me llevé el recuerdo de un fin de semana intenso, divertido y completamente fuera de lo normal… y me quedó la sensación de haber vivido mi pequeña aventura de celebrity por un par de días.

Ya que, después de un fin de semana completamente diferente, volví a la realidad. Con suspenso de examen incluido. Aun así, no me arrepiento de nada. Ya no volvimos a hablar más. Dejó de seguirme en redes sociales y me bloqueó en WhatsApp, por lo que entendí que mi negativa le sentó peor de lo que me dio a entender.

Al poco tiempo conocí al que es mi actual pareja. No es famoso, es una persona normal. Pero soy muy feliz con él. Nadie nos mira cuando salimos a cenar, ni lo paran las chicas para hacerse fotos con él (aunque podrían, porque guapo es un rato). Pero no me importa nada de eso porque estoy enamorada. Y eso es lo más importante. Aun así, recordar esta historia siempre me saca una sonrisa y, cuando lo veo por la tele, no puedo evitar recordar toda la experiencia y volver a contársela a la gente como si nunca la hubieran escuchado.