Llevo 5 años divorciada de mi marido. Fue un buen compañero y es un buen padre, si bien las cosas no siempre funcionan y tras 15 años juntos, decidimos separarnos.

Uno de los motivos fue precisamente la falta de pasión. Fueron muchas las veces que me pregunté si no estaba yo de buen ver como para poner cachondo a mi marido, ya que se prodigaba bastante poco en tener sexo conmigo.

Tanto fue así, que terminé liándome con un compañero de trabajo. No pretendo justificarme, pero desde luego el razonamiento es aplastante: si una no encuentra cariño, calor y pasión en su casa, a poco que alguien que te guste te lo ofrezca, lo tomas con los ojos cerrados.

Tenemos una custodia compartida en la que nuestra niña, que ya es adolescente, va y viene de una casa a otra un poco a su aire, porque vivimos cerca y le ofrecemos esa flexibilidad dado que ya tiene una cierta edad y autonomía.

El otro día llegó mi hija a mi casa asustada. Resulta que había cogido el móvil del padre para enviarse unas fotos y le había saltado una notificación que ella no controlaba.

Como son nativos digitales a esta edad, el hecho de no conocer de dónde provenía la notificación hizo que le picase la curiosidad y la abrió para buscar la app de la que provenía, de manera que le pilló al padre una app gay de citas donde éste tenía conversaciones con maromos. Se quedó petrificada. Dice que no leyó ninguna conversación en sí, y menos mal, porque nos podemos hacer una idea de lo que contendrían.

A ver, que si su padre fuese un gay reconocido no pasaría nada. La cosa es que no lo es, que siempre ha habido quien lo ha sospechado (me lo llegaron a insinuar casada todavía con él) pero que él siempre, de una manera o de otra, lo ha negado. Si os digo la verdad, a mí no me ha sorprendido y casi que de alguna manera, una parte de mí ha descansado.

El problema ahora es mi hija, que no sabe qué hacer. A un primer momento de sorpresa le ha seguido un sentimiento de tristeza porque dice que su padre por qué se tiene que esconder si no le hace daño a nadie, que por qué no se lo ha confiado a ella.

Yo no me quiero meter en nada, pero como madre de la criatura no sé si escribirle a mi ex para que tenga una conversación con la niña y le explique las cosas bien, que ella ya tiene edad de entenderlo.

Por otro lado, con 17 años pienso que ella ya puede tomar las riendas de la situación y exponerle claramente a su padre lo que ha pasado, y hacerle a su padre las preguntas que estime oportunas.

Entre tanto, yo me he limitado a tranquilizarla y a recordarle que su padre es una persona adulta y soltera que puede hacer con su vida lo que le dé la gana y acostarse con quien quiera… Pero no sé qué hacer… ¿llamo al padre para comentárselo y que tome las riendas de la conversación, o me mantengo al margen y los dejo entenderse entre ellos?

 

Anónimo

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