(Relato escrito por una colaboradora basado en la historia real de una lectora)
No, no es una broma chicas: mi madre me exige que aborte.
Os pongo en situación: mi madre, como podéis intuir es ultra conservadora y católica. Pero a veces su clasismo y su superficialidad ganan al poco sentido común que le queda. Os he hablado de ella en otros posts.
Nuestra relación nunca ha sido buena. ¿Por qué? Porque mi madre es hija de su tiempo y no ha evolucionado con el mundo. Se ha quedado anclada en un tiempo que ni si quiera es el suyo, se ha quedao anclada en el mundo de mi bisabuela.
Mi madre no soporta que tenga sobrepeso, le parece humillante que gane más que mi pareja y no tolera que viva con mi chico sin habernos casado.
Además, no es que sea una persona con ideas anticuadas, pero que se quede callada y respete las decisiones de los demás. ¡Para nada! Verbaliza alto y claro la opinión que ella tiene acerca de todas las decisiones de su entorno. Vamos, que además de viuda, no tiene amigas y nadie la soporta.
Bueno, ¿Por dónde iba? ¡Ah sí! Que mi madre me exige que aborte.

Hace 5 años, cuando yo tenía 29, conocí a mi chico. Yo llevo muchos años siendo independiente, viviendo sola, con mi salario, mi vida social, mi casa y mis hábitos. Pero cuando conocí a mi pareja, al de poco tiempo supe que era la persona con la que quería estar.
Nunca he creído en los cuentos de Disney y en las historias de amor a primera vista. Pero al de pocos meses de conocer a mi chico, me di cuenta de que él me hacía estar en paz conmigo misma y con mi mundo. Me aportaba mucho bienestar, calma y me hacía sentir siempre acompañada y querida.
Nos mudamos juntos al de poco tiempo y llevamos viviendo en la misma casa desde hace 4 años.
Yo estaba cagada porque la convivencia fuera terrible y nos odiáramos, pero todo ha salido a pedir de boca. Nos encanta estar juntos, tenemos el mismo tipo de aficiones y aunque seamos dos vagos tirados en un sofá, siempre nos reímos y lo pasamos bien.
Hemos pensado en casarnos varias veces, porque llevamos un tiempo pensando en un proyecto de familia, pero siempre llegamos a la misma conclusión: el dinero que nos supone una boda, es más importante reservarlo para tener un hijo.
Y eso hemos hecho, estamos embarazados y súper ilusionados.
Yo tenía mucho miedo de decírselo a mi madre, porque ya sé como es. Pero créeme, que su reacción ha superado todas mis expectativas.
¿Sabes cuando dicen eso de que la realidad super la ficción? ¡Resulta que es verdad! Mi madre me exige que aborte porque no estoy casada ¿Cómo te quedas?
Mi chico y yo quedamos con ella para comer y al final de la comida le dimos la noticia. ¿Cuál fue su reacción? ¡Ponerse a llorar!

Por un momento pensé que le hacía tanta ilusión que se había echado a llorar, pero no. Levantó la mirada y nos dijo “¿Pero cómo me hacéis esto?”.
Le dimos unos minutos y su discurso fue el siguiente
“No solo estáis viviendo juntos sin casaros un montón de tiempo, vosotros no os dais cuenta, pero nena, tú estás completamente deshonrada al vivir tanto tiempo con un hombre sin casarte. Si pasar algo ¿Quién va a quererte ahora?”
Mi chico la interrumpió amablemente y le pidió que usara su lógica y que hablara desde un lugar de cariño y comprensión, que yo soy su hija y que debería tratarme como tal.
Pero ella prosiguió:
“Esto es una vergüenza terrible. Por favor nena, tienes que abortar, no le digas a nadie que estás embarazada y aborta por favor a escondidas. Después si os casáis, entonces sí puedes tener un hijo, pero así no son maneras”
Nosotros le explicamos que hemos tomado esta decisión de la misma manera que hemos tomado la decisión de no celebrar una boda.
Y entonces ella me miró y me dijo: “No te das cuenta de que este hombre, si no quiere casarse contigo ¿Qué va a ofrecerte? Necesitas una seguridad. Créeme, tienes que abortar y hacer las cosas bien”

Yo no lo soporté más y me levanté, le cogí a mi chico de la mano y nos fuimos. Desde entonces, mi madre me llama todos los días para pedirme y exigirme que aborte. Me chantajea con su salud mental y física, con el «qué dirán» y con su bienestar.
Ahora parece, que si yo tomo la decisión de tener un hijo sin casarme, le estoy poniendo una condena de muerte. Y mira, ya he cargado mucho tiempo con el peso de estas chorradas y no pienso hacerlo más.
Todo esto me tiene muy preocupada y me genera mucha tristeza, porque toda la familia de mi chico y todos nuestros amigos se han emocionado mucho con la noticia. Y la persona que debería quererme la que más, mi madre, me exige que aborte.
¿Por qué? Porque a ella, que tiene una mente retorcida, narcisista, cuadrada y anclada en el pleistoceno, no le cuadran las decisiones que estoy tomando para mí.
La única solución que me da, por ahora, es alejarme y apartar de mi vida tanta toxicidad.
Eso es lo único que consiguen este tipo de personas, quedarse solas, aisladas y con todos sus pensamientos y sentimientos persiguiéndolas por siempre.
Ninguna de nosotras nos merecemos este tipo de persecución y sabotaje, no dejemos entrar en nuestra vida a nadie que nos trate así.
Anónimo
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