Los sexólogos nos estamos encontrando cada vez más en consulta este tipo de demandas, donde uno de los miembros de la pareja confiesa que prefiere masturbarse a tener relaciones con su pareja, y como consecuencia lleva tiempo  evitando el contacto y las relaciones, desencadenando en un montón de problemas dentro de la relación.

Ya que la otra parte no entiende que está pasando, solo ve que su pareja le rechaza de forma sistemática, pero luego le pilla o sabe que se masturba.

Es aquí cuando se despiertan todas las inseguridades y nos planteamos que el problema podemos ser nosotras, que ya no somos atractivas o deseables, que nuestro cuerpo no les gusta, etc.

En realidad, los motivos por los que puede pasar esto pueden ser muy variados, y lo más importante para solucionar esta situación, será tener una buena comunicación con nuestra pareja.

El hecho de que nos masturbemos teniendo pareja no debería suponer un problema nunca, ya que es una práctica muy saludable, que ayuda a descubrir el placer y a trabajarlo y cultiva y mantiene el deseo, además de ser una forma de descarga en un momento dado.

El problema viene cuando se convierte en algo exclusivo, ya que es fácil acostumbrarse a la propia estimulación, porque es más fácil y más rápida y el sexo con la pareja empieza a dar pereza porque implica de un esfuerzo mayor.

Los motivos más frecuentes por los que puede pasar esto son:

  1. Problemas en las relaciones anteriores, cuando venimos de relaciones donde el sexo no iba bien, puede ser un motivo para evitar las relaciones con la nueva pareja por miedo a que esto se repita.
  2. Inseguridades, de no dar la talla, no rendir lo suficiente, no saber dar placer a la pareja, o falta de experiencia sexual.
  3. Problemas sexuales, si hay algún tipo de disfunción, dolor, dificultad para llegar al orgasmo, etc. hace que el sexo sea un factor frustrante y estresante, por lo que se tiende a evitar.
  4. Excitarse más en soledad que en pareja, en este sentido la pornografía tiene mucho que ver, ya que nos acostumbramos a un estimulo muy potente que no se puede experimentar siempre y de la misma intensidad en pareja, por tanto el deseo se puede ver afectado.

Cuando una persona se masturba pero no quiere tener relaciones sexuales, quiere decir que sigue teniendo deseo y es capaz de sentir excitación, por lo que esos factores están preservados, solo que esto se ve condicionado por lo anteriormente comentado.

Recurrir a un profesional si esta situación se está dando no es solo lo más recomendable, si no que es ayudará a entender mejor que está pasando y como es la mejor manera de abordarlo. Ya que con comunicación, se puede solucionar el problema.

Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y terapia de pareja

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