Soy madre, tengo un hijo de seis años y otro de año y medio. Desde entonces, el 90% de las conversaciones que tengo con mis amigas mamás son sobre nuestros hijos. Entre tanto, me he ido dando cuenta de algo que parece muy obvio, pero no lo es tanto, y es que no todas las mujeres que tienen hijos lo hacen por el mismo motivo.

¿Por qué razón una mujer quiere tener un bebé? Pues hay muchas posibles respuestas a esa pregunta, pero, por mi experiencia, creo que se pueden agrupar en dos tipos de mujer:

Las que quieres ser madres y las que quieren tener hijos. ¿Parece lo mismo? Si, pero no lo es.

Mujeres que quieren ser madres

En este grupo estarían las que siempre han soñado con tener un bebé. Desde niñas ya quería tener hijos y se emocionaban cuando veían niños pequeños. Han tenido siempre el instinto maternal muy activo.

Tienen idealizado el embarazo, les parece una etapa maravillosa y que las mujeres somos afortunadas por poder crear un vida. Ven el embarazo como un viaje místico, un tránsito hacia una versión más plena y femenina de ellas mismas. Toda mujer debe pasar por el embarazo y el parto para alcanzar su plenitud.

Se sienten tan bellas y divinas con la barriga que se hacen fotos a todos horas. Es más, casi seguro que se van a gastar una pasta en un book de embarazo en un estudio de fotografía especializado en disfrazar a las embarazadas de ninfas del bosque o ángeles con alas. Y las más atrevidas se pondrán en cueros ante el objetivo del fotógrafo para inmortalizar la dulce espera porque el cuerpo de una embarazado es hermoso.

Son acérrimas defensoras del parto natural. No a la epidural. El cuerpo de la mujer es extraordinario y está preparado para parir. Algunas de ellas quieren parir en casa, porque en los hospitales todos los partos con medicalizados; o parir en una piscina porque es lo más natural para el bebé, de medio acuático a medio acuático.

La lactancia materna es su forma de vida. Da igual si tienes grietas en los pezones, si los primeros días de dar el pecho son el infierno, la mujer que quiere ser madre es una sufridora y puede con cualquier cosa, siempre y cuando sea beneficioso para su bebé.

El porteo y el colecho también están muy presentes en su tipo de crianza. Algunas no compran ni el carro, llevan a su bebé siempre en un fular o en la mochila. Y la cuna, la utilizarán como armario para dejar ropa, porque su pequeño milagro debe dormir en la cama con los papás.

Pero, ¿qué pasa con estas mujeres cuando sus hijos van creciendo? Pues que les entran ganas de volver a ser madres porque a ellas les encantan los bebés y estar embarazadas. Cuando ven un bebé se les acelera el útero y tienen la imperiosa necesidad de cogerlos en brazos, aunque sea el hijo de la vecina del quinto con la que no has cruzado más de un “hola” en el ascensor. Tienen mono de bebé y lo de lidiar con un niño que ya habla, se expresa de forma correcta y discute, lo llevan regular.

 

Mujeres que quieren tener hijos

En el otro grupo están las mujeres a las que no les interesa el embarazo como experiencia mística ni la lactancia como vínculo romántico. Es más, muchas de ellas dicen haberlo pasado fatal el en embarazo y hablan abiertamente de cómo se les hincharon las piernas, las molestias digestivas que tuvieron, ardores, gases o problemas para dormir por las noches en el última trimestre.

Y no digamos del parto… te pueden contar con todo lujo de detalles lo horrible que fue. Están a favor de la epidural, de la administración de oxitocina o de cualquier medicamento que pueda ayudar a acelerar el parto o a sentir menos dolores en el momento de dar a luz. No les da miedo la cesárea, no se van a sentir menos madres por traer a sus hijos al mundo de esta manera.

Muchas de ellas reconocen no haber sentido esa fusión emocional inmediata con el bebé. No se enamoraron de su pequeño nada más verlo, ni lloraron cuando se lo pusieron por primera vez en el regazo.

No idealizan el apego ni la lactancia materna, de hecho, la mayoría de ellas deciden dar biberón por su propia comodidad, y no se sienten mal por ello.

Pero cuando ese niño crece y empieza a hablar, a pensar por sí mismo, a cuestionar, a equivocarse, a aprender, ahí es donde estas madres florecen. Porque no estaban buscando una versión mini de ellas mismas, sino alguien distinto, autónomo. Ellas buscaban dar vida a un ser independiente y disfrutan más de sentarse con su hijo a hacer los deberes que de darle el biberón cuando era un bebé.

Creo que son mujeres más prácticas, que si pudieran hasta se saltarían el embarazo y el parto. No tuvieron ese deseo de ser madre desde siempre, simplemente un buen día sonó el reloj biológico y se sintieron preparadas.

 

¿Son mejores madres unas que otras?

No, simplemente son distintas. Pero para mí hay una diferencia crucial entre ambos grupos: quien solo quería ser madre como parte de su identidad personal puede sentirse profundamente desbordada cuando la maternidad deja de ser bonita y se convierte en rutina, límites, deberes, enfermedades, adolescencia, enfados, dudas. Mientras que quien quería tener un hijo desde un lugar más realista, suele capear esos problemas con más aceptación.

No estoy diciendo que haya una forma correcta de vivir la maternidad. Lo que digo es que ser conscientes de por qué deseamos tener hijos es clave. Porque traer una vida al mundo debería ser una decisión más profunda que querer vestirse de embarazada hada mágica para una sesión de fotos ideal o tener un bebé entre tus brazos. Porque los bebés crecen muy rápido.

Sé que algunas de vosotras no os identificaréis con ninguno de estos dos grupos, otras estaréis a medio camino entre los dos, y también hay mujeres que no quieren ninguna de las dos cosas. Ni ser madres, ni tener hijos. Y eso también está bien. Lo que está mal es que todavía se espere que todas las mujeres idealicemos la maternidad como lo hacen las del primer grupo.