Que las parejas discuten es un hecho innegable, como psicóloga especializada en sexología y pareja, siempre les digo a mis pacientes que las parejas que no discuten son las que no se hablan directamente. Pero como todo en esta vida, la clave del buen funcionamiento es el equilibrio y las formas.

Eso de que “los que se pelean se desean” ha quedado más que desterrado y es un ejemplo más de los falsos mitos rancios que hemos ido arrastrando, ya que, porque algo se repita, no lo vuelve más cierto.

Es normal que en ocasiones la pareja se enfrente a situaciones donde haya malos entendidos, ideas opuestas o nos cueste ponernos de acuerdo en algún aspecto, y se termine discutiendo de alguna manera.

Pero es aquí donde me gustaría aclarar que discutir no implica bajo ningún concepto:

  • Gritos
  • Faltas de respeto de ninguna forma como insultos
  • Golpes, portazos, aspavientos, etc.

Ya que en el momento que este tipo de conductas aparecen no estamos discutiendo, esto ya son faltas de respeto.

Porque cuando hay un malentendido, el objetivo es que las dos partes planteen sus argumentos y en ocasiones uno deberá ceder o se dará cuenta que lo que propone la otra persona es mejor.

De eso se trata, de que aunque los dos no estemos de acuerdo en algo, tengamos que poner límites, haya pasado alguna situación que no se debe repetir, etc. podamos sentarnos a hablar desde la calma y solucionar esa situación.

En cambio, si prácticamente a diario estamos en desacuerdo, terminamos discutiendo y como ya es algo repetitivo y frecuente, las formas y la paciencia empiezan a cambiar y es cuando se acaba a voces y sin solucionar nada.

La base de una relación estable y sana es sin duda la comunicación. Eso no quita que de vez en cuando no nos podamos sacar de quicio el uno al otro, pero si esta es la tónica general de nuestra relación, quiere decir que no sabemos comunicarnos ni ponernos de acuerdo.

Cuando esto se da en una relación, hay que dejar de justificarlo y normalizarlo, porque una pareja sana consiste en que te traiga paz y tranquilidad, y si estamos discutiendo constantemente, estamos muy lejos de este punto.

Por ello es importante entender que discutir no tiene porque implicar necesariamente algo malo para nuestra relación, siempre que sea desde la calma y el respeto y nos ayude a poder cambiar lo que no va bien dentro de nuestra relación y así poder mejorar y evolucionar.

Si tu relación se basa en los gritos, en los desacuerdos, nunca os dais la razón el uno al otro o no os pedís perdón, es que la comunicación hace rato que dejó de funcionar, y tal vez es momento de que os replantéis un cambio.

 

Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y Terapia de pareja

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