Tengo comprobado que es muy difícil para algunas personas asumir que la gordofobia existe y es una realidad latente a nuestro alrededor. Por eso, cualquier excusa es buena para tapar esa realidad y una de ellas es decir que “las personas delgadas también sufren delgadofobia”. Veamos qué onda con esto:

Cierto es que en la sociedad actual CUALQUIER PERSONA con CUALQUIER CONDICIÓN puede ser la diana de comentarios negativos. El baremo de  la normatividad ha cambiado muchísimo y ahora hay una línea delgadísima entre lo “normal” y lo “diferente”. Precisamente lo señalo en comillas porque, si lo paras a pensar, lo que se nos ha vendido como normal es un conjunto de ideas que realmente no encajan con todo el mundo. No han pensado en si a todos nos vendría bien esa normalidad cuando la han creado, es impersonal y enfocada a unos intereses que muchas veces distan de los nuestros propios. 

Partiendo de esta base, ya sabemos que con el tema corporal hay mucha tela que cortar. No solo se utiliza la palabra Gordo para hablar de cuerpos que en realidad solo se desmarcan de la etiqueta de delgados pero no tienen sobrepeso, sino que todo cuerpo que se salga de la normatividad IMPUESTA en cuanto a proporciones, talla, medidas, tono de piel, tipo de cabello, fisonomía…Ya es muchas veces criticado. Es por eso que he empezado diciendo que soy plenamente consciente de cuántos ataques reciben las personas aun entrando dentro de lo normativo y honestamente, me da mucha rabia porque pienso “entonces, ¿qué quieren?” porque TODO es un problema. 

Dicho esto, lo que no podemos negar es que esta sociedad está hecha para delgados. Sin quitar ni un poquito del sufrimiento que pueda generarles los comentarios que reciben, pero no podemos comparar una cosa con la otra.

La gordofobia es un entramado que está en todas las áreas de nuestra vida: atención sanitaria, tiendas de ropa, arte, cultura, ámbito laboral…Una persona delgada, insisto, por más que le recuerden que “tiene que comerse un cocido” y aun sufriendo desgraciadamente por ello, puede seguir vistiendo la ropa que le gusta, puede comer en un restaurante sin recibir miradas de desaprobación, puede incluso tener malos hábitos y que en la consulta médica nunca se le juzgue por ellos y puede optar al puesto de trabajo en el que van a rechazar a una persona gorda por su cuerpo.

Por eso no podemos hablar de “delgadofobia”: porque el mundo está preparado para los cuerpos normativos y por ende, delgados. Podemos hablar de sufrimiento individual, de acoso, de heridas, de dolor. Pero no de discriminación porque, en términos generales y sin entrar en puntualizaciones o experiencias personales, todo está preparado para los cuerpos normativos. Por eso los maniquíes son delgados y si vemos alguno gordo nos echamos las manos a la cabeza. Por eso los anuncios de comida salen siempre personas delgadas, porque son quienes tienen derecho a disfrutar de la comida sin culpa. Por eso se juzga la salud de las personas gordas y nunca la de las delgadas, porque se asume que es buena aunque en realidad no lo sea. Por eso en medios de comunicación, series y películas vemos a gente con cuerpo normativo triunfando y a las personas gordas cumpliendo su rol de nerds  y perdedores. 

Así que no, no existe la delgadofobia. Lamento profundamente que, teniendo el cuerpo que nos promete el éxito y la felicidad, tengáis que exponeros a comentarios dolorosos y sufrir mucho por ello pero por favor, no os abanderéis de una causa que ni es vuestra ni existe. Las personas gordas somos violentadas todos los días por un sistema que se encarga de ello. Vosotras, las delgadas, no sois las culpables de ello.

No estamos en vuestra contra, no os odiamos por ser delgadas. Lo único que queremos es que seáis aliadas, que dejéis de llamarnos exageradas o que saquéis la delgadofobia como excusa de “yo también sufro” porque desgraciadamente todos sufrimos pero no podemos negar una realidad a costa de visibilizar otra. Sed aliadas, defended vuestro dolor, hablad de diversidad, contadnos vuestras situaciones incómodas en cuerpos normativos…Tenéis derecho a un discurso, sois igual de válidas que nosotras pero POR FAVOR: no a costa de invalidar nuestra causa. 

 

Mara Jiménez