La penetración suele ser la práctica estrella en nuestra sociedad, y aunque los sexólogos recomendamos que no nos centremos en ella puramente y que investiguemos un amplio abanico de posibilidades, sí es cierto que bien hecha una penetración puede ser muy placentera.

 

No es extraño encontrar muchos casos en consulta donde las chicas me comentan que sienten molestias durante la penetración, pero que no es siempre ni en todas las posturas.

El ángulo de la curvatura del pene, el grosor, la propia forma de este, hacen que en muchas ocasiones una penetración pueda ser más molesta que placentera. Y aunque el chico en cuestión te diga que con su ex las gozaba, puede que la forma de tu vagina con el ángulo de su pene no sean tan compatibles en esa postura en concreto.

Siempre que haya dolor durante la penetración tenemos que descartar posibles problemas como infecciones o enfermedades, vaginismo (contracción involuntaria de los músculos pélvicos cerrando la entrada de la vagina), contracturas del suelo pélvico, etc.

Una vez que sabemos que por ahí abajo está todo bien, simplemente cambiaremos un poco la forma de hacerlo en algunas situaciones para que así esas  molestias no aparezcan. Las mejores posturas para evitar estos dolores son:

1.El misionero: Esta maravillosa postura que ha sido un poco infravalorada simplemente porque es “la mas normalita o sencilla”, pues te diré amiga mía que a veces lo más sencillo es lo mejor.

Esta postura básicamente consiste en que la chica este tumbada y el chico se coloque encima, si levanto mucho mi pelvis o coloco las piernas sobre sus hombros la vagina queda más expuesta y por tanto es cuando pueden aparecer esos dolores o molestias.

Además esta postura permite que el clítoris se roce más con el pubis de mi pareja y por tanto mayor probabilidad de orgasmo.

2. El misionero invertido: una de las variantes preferidas de la postura de arriba es cuando la chica se coloca boca abajo y el chico se coloca encima.

Si quieres asegurarte de no tener una penetración muy profunda puedes cerrar las piernas así tendrás un control importante y la fricción es muy interesante para ambos. Prueba a dejar el culete un poco en pompa o usa un cojín para que la cadera quede un poco levantada ya que si cierras las piernas puede ser más complicado para el penetrar.

 

3. La vaquera o la chica encima: Esta postura es clave para las que sienten dolor durante las penetraciones o cuando el chico en cuestión tiene un pene muy grande o muy largo.

Mientras tú te encuentres encima, podrás manejar toda la situación y tú decides hasta donde entra y donde se queda.

Además en esta postura ellos tienen un movimiento más limitado por lo que puedes estar tranquila.

4. La cucharita: Esta postura consiste en que tú te tumbes y el chico haga lo mismo a tu lado por detrás abrazándote, es cierto que esta postura es un poco complicada si no se tiene mucha coordinación, ya que es recomendable que el chico este un poco más abajo para tener un mejor ángulo para penetrar.

De esta forma, la vagina no esta tan expuesta y el movimiento es más lento y se puede disfrutar muchísimo sin necesidad de ese movimiento “conejero”.

5. El perrito: Si eres una gran fan de esta postura sabrás que es con la que más fácil te puedes hacer daño, ya que a 4 patas es como se queda más expuesta la vagina y el cérvix siendo esta parte muy sensible por lo que con unas embestidas muy fuertes podemos sentir un dolor importante.

Para evitar esto no pongas el culo muy en pompa, así la vagina no queda tan abierta. Por otro lado si tu chico tiene un pene grande y/o largo, existen unos anillos que se ponen en la base del pene que son más gruesos que los normales actuando así de tope para no dejar que todo el pene entre en la vagina y evitando así el dolor.

Anillo para controlar la penetración

Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y Terapia de pareja

correo: [email protected]    instagram: @aidavallesconsulta_