¿Es posible tener la mejor y la peor cita de tu vida al mismo tiempo? ¡Es que fue tan fuerte todo lo que me pasó que necesitaba escribiros para contároslo! Nuestra primera cita fue en un hospital porque me hice un esguince de camino.
Hicimos match en Tinder, nos enganchamos a las pantallas como si nos fuera la vida en ello. Hablábamos a todas horas, no pudimos quedar antes porque justo él se tuvo que marchar a su ciudad que tenía un viaje programado para ver a la familia.
Por ello estuvimos hablando por RRSS diez días enteros con sus diez noches. Cosas del día día, gustos, preguntas íntimas, susurros escritos contando secretos a media voz, sexting, fotos picantes, fotos de las lentejas de su abuela, fotos de mi gata, fotos de su habitación, de la mía y de las vistas que teníamos casi a cada momento.
Había conexión, había electricidad. Podéis llamarme loca, sé que eran palabras escritas, pero la sentía. El pánico que vino antes de verlo por primera vez era real, me temblaba todo, me tuve que repetir el eyeliner SIETE veces porque no había manera de quedar contenta, al final me di por vencida y salí a la calle sin que me terminara de gustar.
Quedamos en el centro y yo fui con mucho tiempo porque estaba histérica, creí que dar un largo paseo hasta el punto de encuentro escuchando Estirando el chicle tendría un efecto calmante, no fue el caso. Pido perdón desde aquí a Victoria y a Carolina, pero creo que no escuché nada de lo que dijeron en ese episodio.

En esas iba yo, caminando dirección al señor que me llevaba haciendo sonreír más de una semana a cada hora, cuando de repente… ZAS. Alcantarilla, tropiezo, caída, esguince. ¿Cómo pasó? No lo sé, pero me hice un daño que creo que estuve hasta segundos sin poder respirar.
Llamé a un freenow para que me llevara al centro de salud y cuando llegué me dijeron que tenía que ir al hospital. Lo avisé prometiéndole que no era una excusa (me había dicho mil veces que seguro que lo dejaba tirado, que era un catfish o que seguro que todo era fruto de su imaginación porque era imposible que yo existiera y que estuviera hablando con él).
Le pasé fotos adjuntándole mi pie hinchadísimo, me dijo que me quedara quieta en el centro de salud, que nada de llamar a taxis, que venía él y me llevaba al hospital. Le dije que ni de coña, que si estaba loco o qué, que cómo íbamos a vernos para ir al hospital, que se esperara a que me dieran muletas y nos tomábamos una cerveza. No hubo manera de convencerle.
Ahí estaba yo, al sol de principios de marzo, con el pie en alto cuando lo vi bajar del coche. Ou, mamá. Era mejor que en fotos, probablemente porque ya me gustaba y a mí cuando alguien me gusta pues me parece físicamente irresistible. Se acercó me dio dos besos y… y me derretí. No sé cómo acabará esto, pero tenemos algo especial, estoy segura.

Me subí al coche y durante unos minutos me olvidé que posiblemente tuviera el pie roto. Puso música y hablamos, no hicimos ninguna referencia a las mil conversaciones que tuvimos antes. Parecía la primera, era la primera. Sé que soy una peliculera, pero de verdad, es que parecía de película.
Vetusta Morla de fondo, sol entrando por la ventanilla, él conduciendo (perdón por la filia, me ponen los señores cuando conducen), los dos riendo, yo mirándole cada segundo, él mirándome de reojo cuando la carretera se lo permitía…
Me podría haber quedado a vivir en ese viaje, sí lo digo.
Llegamos al hospital, bajo del coche y… ¡¡¡¡y me agarra de la puta cintura para ayudarme!!!! UF SAMUR. Ni esguince ni nada, tenía las bragas empapadas. Sin ser yo nada de eso. Qué me hace ese señor, ningún tipo de sentido.
Nos sentamos en la sala de espera y… y a esperar, claro. Estuvimos en total tres horas dentro del hospital, a la radiografía entré sola, pero a al consulta se metió conmigo diciendo que era mi hermano mayor… un cuadro digno del Prado. Qué bien me lo pasé.
Después me llevó a casa y… y me besó en el portal. Y cómo besa, chicas… es que de verdad. No puedo dejar de puto pensar en él, me estoy volviendo loca. Todo el rato pienso en cabeza: «levanta las manos y disfruta de la caída», porque cuando toda esta nebulosa del principio se acabé me voy a dar tremenda torta…

Pero bueno, mientras tanto disfruto del momento. Lo invité a subir y me dijo que no, que yo tenía que descansar y estar cómoda. Me ha dicho que mañana viene a casa con ingredientes para hacerme la comida a mí y a mi compañera de piso. Luego tengo planeado que veamos una peli en mi habitación………………
Ojalá no me duela mucho el pie ;)
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