Serrat cantaba «fa vint anys que tinc vint a nys», es decir, hace veinte años que tengo veinte años. Traduzco para los más cerraditos aunque con un mínimo mínimo de voluntad se entiende perfectamente. Yo aún no he llegado a los 40 pero desde hace un tiempo vengo observando un fenómeno que me preocupa: cuando me junto con mis amigos y nos ponemos a recordar, de repente, de todo hace muuuucho tiempo.

Han pasado más de 5 años de aquel viaje a Bilbao y 10 desde que mi amiga Ana se fue a trabajar a Badalona. Nos licenciamos 13 años atrás y desde que empezamos en la universidad ya han pasado 18 años. ¡Dieciocho, toma ya! Si incluyo las prácticas, cuento ya 15 años de experiencia laboral y 15 han pasado también desde mi primer viaje sola por el mundo cuando aún no había cumplido los veinte.

El último coche que heredé ya lleva 8 conmigo y conduciendo llevo 17 años ya. En unos días me voy de campo de trabajo que es algo que hacía cuando estudiaba: hace 16 años del último al que fui. Antes de eso iba de campamento: este verano se han cumplido 21 años de mi primer campamento. Oh my God! ¿De dónde ha salido ese ‘2′?
Friends Oh my God Janice

 

De todo lo que pasó en mi vida antes de los 16 años ja fa vint anys! Eso significa que hace 20 años de mi primer beso –siempre digo que he sido muy pava– y de alguna cosilla más. También 20 años de mi primer suspenso: acostumbrada a una media de notable, en segundo de BUP suspendí la segunda evaluación de gimnasia. El potro me odiaba y yo a él. También odio correr.

Y si queremos mirar mucho más atrás, desde mi comunión lleva más de 25 años lloviendo, 32 desde que entrara en mi cole a preescolar y 30 que comencé la primaria. No hace falta que hagáis muchas cábalas, ya os lo digo yo: tengo 35 años –casi 36– y me encanta. Para mí cumplir años es estupendo: la alternativa siempre es peor. Aun así, me niego a seguir contando. Ya os hacéis una idea de lo que quiero decir.

Solo una cosa más: os aseguro que cuando escuchas por primera vez un «¿Os acordáis de tal cosa…? Pues ya han pasado 20 años», acojona. Mucho. Luego piensas que tus amigos están contigo toda esa friolera de años… y sonríes.