chandler abrazando a joey
Querido diario

Rodéate de creyentes, no convencidos

Tengo una teoría: hay gente que te quiere bien y creo que esos son creyentes; hay gente que te quiere regular, esos son convencidos. Los creyentes, apuestan. Los convencidos, esperan demostración. Yo hoy vengo a decirte: rodéate de creyentes.

En el mundo en el que vivimos cada vez tengo más la impresión de que todo el mundo es susceptible de ser convencido. Desde política, a estilos de vida pasando por alimentación y entretenimiento de todo tipo. Ya sea por presión social o por la cantidad de información con la que nos vemos bombardeados a diario, todos estamos expuestos a cambiar de opinión continuamente.

Hace años, no nos planteábamos ciertas cosas y hoy en día se nos llena la boca. Negábamos rotundamente realidades que no habíamos comprobado, que no nos convencían. Hoy las defendemos con verdades lapidarias.

Cambiamos de parecer. Cambian nuestros gustos, de objetivos, de sentimientos. Estamos cambiando continuamente de opinión. Aunque hayamos vivido convencidos durante años, cambiamos.

Cambiar está bien pero creer en tus cambios mejor aún

No digo que sea malo cambiar, al revés, bienvenida sea la reflexión y la comprensión de los puntos de vista ajenos. El crecimiento siempre viene de ahí.

Sin embargo, sí que creo que no tendríamos que cambiarlo todo. Hay cosas que son una cuestión nuclear de cada uno. Hay cosas en las que se creen o no y que no cabe argumento en contra.

Rodéate de creyentes: personas que crean en ti y que no haga falta convencerlas. Personas que crean en tu esencia, en lo que eres capaz, en lo que quieres y en lo que te propones. No te conformes con personas a las que tengas que demostrarles quién eres, qué quieres y cómo vas a conseguirlo.

Busca gente que tenga fe en ti, que tenga fe en vuestra relación, que tenga fe en lo que le aconsejas. La fe es un sentimiento, más allá de la religión, que se enraíza en las personas. Es un sentimiento que da templanza y por lo tanto que proporciona calma. Tú necesitas gente que esté tranquila a tu alrededor en lo que respecta a quién eres y a quien serás. Que no te exijan sus propias expectativas si no que esperen a ver cuáles son las tuyas. Personas que crean en que lo que das es lo mejor de ti.

Algunas veces tenemos que leerlo en grande, por las paredes, para recordárnoslo: cree en ti. Que crean en ti.

No te conformes con gente que vive esperando que haya algo mejor que les llame la atención. Algo más atractuv que les haga despertar de vuestra relación, de vuestra amistad. Procura alejarte de gente que necesite que continuamente estés dispuesta a demostrar ser la mejor elección.

No mantengas en tu vida a personas dispuestas a demostrar que no eres para tanto y que hay algo mejor más allá. No necesitas amigos o parejas que estén convencidos de quien eres porque si un día cambias, tendrás que volverles a convencer  de quién eres otra vez. Convencerles de que se queden contigo. Aunque tú seas la misma, solo que habiendo crecido.

Fortalece tu vínculo con gente que crea porque se entregarán a ti. No es lo mismo vivir para cumplir con las expectativas de los demás, convenciéndoles de que eres capaz, que vivir con la responsabilidad de acoger a aquellas personas que depositan quienes son en ti. Una cosa te llevará a vivir sin saber quién eres tú y solo serás lo que cada convencido necesite que seas. La otra, te llevará a vivir siendo más tú para ser la mejor versión de ti y así cuidar de quienes se dejaron llevar. Con los convencidos tendrás una obligación, con los creyentes sentirás una responsabilidad.

Creyentes: gente que te hace sentir bien con quien eres; convencidos: gente que te hace dudar de quien eres

Los que creen en ti, se encomiendan. Porque a pesar de no conocer todo de ti, de lo que eres capaz, con eso que les has dado a conocer están dispuestos a dejarse llevar. Los que están convencidos, te prueban. Porque  lo que conocen, están bien; pero si lo que viene que desconocen no les convence, no se quedarán.

Al final del día, pregúntate a qué te aferras cuando todo se tambalea. No acudes a un argumento, acudes a una experiencia. No acudes a unas bondades, a una falta de contras; acudes a una emoción. Acudes a tu instinto, a tus principios y a tus valores: aquello que te hace creer en ti.

Si tú te esfuerzas en creer que las cosas pueden ser, que tú tienes poder y valor. Si te esfuerzas en depositar tu fe en ti misma ¿por qué te permites conformarte con aquellas personas que se confiesan no creyentes y solo quieren ser convencidos de cuál es la mejor opción? 

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