Es la práctica que nos propone Nicole Daedone a las mujeres del mundo -ella lo equipara a yoga, running.. o cualquier otro hobbie-, en sus propias palabras para, entre otras cosas, «calmar su hambre interior». Ahí es nada. Ella lo explica en la web de la compañía que ha fundado ONE TASTE  y en la siguiente charla que ofreció en San Francisco

Según Nicole esa sensación de desasosiego existencial – ella lo describe como hambre interna- que en muchas ocasiones muchas de nosotras experimentamos o sentimos se sacia  a través del orgasmo pues este crea la conexión con nuestro yo interno necesaria. Para ella, el orgasmo femenino es vital para la mujer y entronca con nuestra capacidad fundamental para conectar.

¿Cómo?  Para ello, la pareja -ambos- centran su total atención durante 15 minutos -ni uno más ni uno menos- en el sexo de la mujer, concretamente en el clítoris, realizando una serie de descripciones y caricias que a esta le llevarán a relajarse, disfrutar y crear ese vínculo. Concibe esta práctica como una puerta a la vitalidad, a la conexión y a la excitación; y aunque el objeto y centro de la misma es clítoris asegura que puede ser igual de poderosa para ambas partes. Se trata de sentir el momento, de dilatar las sensaciones más placenteras que el orgasmo otorga.

La ‘técnica’ como tal la tienes explicada (en inglés, eso sí) en este vídeo paso a paso -como sabemos que tú no estás en el trabajo o lugar que te pueda comprometer, puedes abrirlo sin miedo – Que no se diga que no divulgamos, oiga.

Zooey Deschanel

Ajá, esa fue también mi cara.

Hombre, no seré yo la que rebata la importancia del orgasmo femenino ni aquello de “me pongan varios, cuanto más mejor, por favor”. Pero, entre nosotras, me surgen algunos ‘peros’ a su meditación. Particularmente lo que menos me transmite es ‘capacidad de conexión’, si no por el contrario me resulta algo aséptico, frío, clínico, si me apuras. El momento  «me pongo guantes para tocarte», a mí particularmente -al menos en este contexto- me resulta cuando menos inquietante.  Quiero pensar que pretendían dar un halo didáctico al video.

Por otro lado, acepto que el orgasmo relaje, despeje, libere endorfinas, tonifique, de luz a la piel, queme calorías y te ponga un chalet en la tierra de los pequeños ponis de crines de arcoíris cada vez que lo experimentas. Pero creo que hay desasosiegos, miedos, ansias, preocupaciones o bloqueos que necesitan mucho más reflexión y trabajo personal a otros niveles que el tener orgasmos. El ser humano es una criatura muy compleja para reducir en cierta manera su psique al sexo. Freud ya lo hizo, y me temo que cómo teoría está pelín demodé.

Mi opinión –y me voy a mojar- después de revisar la web e investigar un poco las inspiraciones de esta mujer – las cuales beben del Budismo Zen y judaísmo místico – es que la Meditación Orgásmica es una versión cutre muy descafeinada y exprés del sexo tántrico.  Cómo curiosidad diré que sus siglas en inglés son OM, que curiosamente forman el mantra om  ¿casualidad? Puede.

Quizás seré una de esas personas escépticas a las que ella hace referencia y sólo tengo que probar para ver la luz.  Pero oye, yo, si hay que probar y tener orgasmos, así en cadena, durante 15 minutos para hablar con conocimiento de causa, me pongo a buscar voluntarios a la voz de ya, y  pruebo ,¿eh?.  Por mí que no quede, oiga.

¿Qué opinas tú de la Meditación orgásmica? ¿Has practicado alguna vez algo parecido?