Hace unas semanas leí aquí un artículo que se titulaba “Soy la amiga sin hijos y también tengo mis problemas” donde la chica se quejaba de que todas sus amigas tienen hijos y se siente desplazada. Pues bien, yo vengo a contaros la otra cara de la moneda. La versión de la amiga con hijos, que soy yo, y lo que tiene que aguantar por parte de su grupo de amigas, todas sin hijos.

Soy la primera de mis amigas en convertirse en mamá. Cuando los conté que estaba embarazada todo fue felicidad, decían que iban a ser tías de mi bebé y que me iban a ayudar en todo lo posible. Nada más lejos de la realidad.

Si, es cierto que cuando nació mi hija vinieron a conocerla a mi casa y me regalaron la trona y un montón de ropita. Se portaron muy bien. El problema que yo veo es que no son conscientes de que mi vida ha cambiado, ahora tengo una personita que depende de mi y que no puedo hacer las mismas cosas que hacía antes.

Ellas siguen proponiendo los mismos planes de siempre. Hace poco fue el cumpleaños de una de ellas y dijo que podíamos cenar en el centro de la ciudad un domingo. ¡Cena un domingo! Y os aseguro que no quedan pronto, que la hora de cenar son las diez de la noche. El caso es que yo no quería perderme el cumpleaños de mi amiga, así que dejé a la bebé con su papá, me arreglé y me fui con mis amigas, que también me viene bien despejarme un poco y pasar un rato divertido. Llego al restaurante y lo primero que me dicen es “¿Pero vienes tú sola? ¡Creíamos que vendrías con la peque!” Si claro, montó a mi hija de 6 meses en el carrito, cojo el metro para ir al centro, sube escaleras con el carro acuestas, porque en muchas estaciones no hay escaleras mecánicas ni ascensores. ¡Y a las diez de la noches! Que mi hija tiene sus rutinas de comidas, baño y sueño.

El problema es que ninguna es consciente de lo que supone tener un bebé porque aún no son mamás, pensarán que mi hija como es pequeña, la monto en el carro y puedo ir a cualquier sitio y a cualquier hora, porque total lo único que hace es dormir y comer. Pues no amigas, los bebés tienen sus horarios.

En otra ocasión se les ocurrió la maravillosa idea de escaparse un fin de semana a la playa. Desde que nos conocemos, que ya hace unos años, nunca nos hemos ido de viaje juntas, y ahora, que soy madre, os apetece muchísimo iros a tomar el sol unos días juntas. Tuve que decir que conmigo no contaran, pues otra vez super sorprendidas. Mi hija es aún un bebé, toma pecho, y ya me resulta difícil escaparme una tarde, pues ya tres o cuatro días ni hablemos.

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No son mala gente, no lo hacen a mala idea, pero creo que de vez en cuando podrían pensar un poco en mí y quedar a horas más tempranas o cerca de mi barrio para facilitarme un poco más la vida. Porque esa es otra, yo vivo en la periferia y siempre quedan en el centro, lo que supone depender del transporte público para llegar.

No pido tanto, solo que quedemos un día para merendar en un centro comercial a las afueras donde podamos ir en coche. Y os aseguro que yo alguna vez he propuesto ese plan, pero parece que lo de quedar para merendar no les seduce, son más de quedar para cenar a las mil de la noche y echarse unas copas.

Me encantaría que fueran más empáticas conmigo y que comprendieran mi nueva situación, pero supongo que hasta que ellas no sean mamás, si es que esto llega a ocurrir, no van a entender las limitaciones que tienes con un bebé.

 

Anónimo