Espero que seas de esas pocas afortunadas en el mundo que no te hayas encontrado nunca en tu vida un Rabbitmen. 

¿Qué es eso? Pues básicamente un señor que es bastante egoísta en la cama, a la par que machista. Que generalmente se cree el puto amo, y no llega ni a esclavo de tercera.

Al que le importa tan solo su placer, y que  ha visto mucho porno y cree que con su sola presencia, tú ya tienes el parrús tan mojado que pareces la Fontana de Trevi.

Generalmente la fuerza se le va por la boca y pierde más tiempo en decirte todo lo que te va a hacer, que lo que te hará en realidad.

También su educación sexual ha llegado solo al capítulo que  un machirulo se inventó, en el que cuenta una fábula que en cuanto un señor te enseña su pene erecto tú ya estás lista para que te la meta cinco horas lubricando sin parar. ¿Que no? Que frígida eres, querida.

Los preliminares para él están sobrevalorados y son para hombres blandos, a la par que una perdida de su tiempo. Ya que tiene prisa por acabar y salir a la calle a seguir haciendo el gilipollas y molestando a la sociedad con su puñetera existencia.

Sus posiciones preferidas son el misionero o el perrito, porque ahí puede demostrarte que su maravillosos mete saca que dura entre dos minutos o uno y medio si ha tenido un mal día, te va a dejar loca y con ganas de más.

Y por último cree que tú te vas a correr con él por arte de magia, o porque su pene entrando y saliendo unas diez veces por tu túnel de las maravillas, te da tanto placer que a la que el señor diga: «¡Me corro! Córrete conmigo». Tu chirri va a decir: «Claro que sí mi machote, allá voy en cuanto tú lo ordenes».

Y fin del polvo conejero. En realidad has tardado más en leer mi definición que lo que dura en sí el polvo, pero bueno espero que por lo menos conmigo te hayas reído.

Y ahora, esto no te va a hacer tanta gracia, pero he de informar que estos señores siguen existiendo en 2020. De hecho ahora mismo estoy segura de que hay un montón de mujeres sufriendo a un Rabbitmen.

Desengáñate Rabbitmen, eso solo lo consigue Jason Momoa, te mira y llegas al éxtasis, pero por desgracia solo hay uno en el mundo y esta casado con Lisa.

Te miro y te embarazo.

Y ¿cuál es la solución? Ay queridas, no es tan fácil. Porque claro, quien se pone a darle clases para follar aceptable a uno de estos. Solo de pensarlo prefiero comerme un plato de gusanos antes que eso.

Simplemente creo que si tienes la mala suerte de encontrarte uno de ellos en tu camino, la solución más rápida es ser sincera y cuando acabe el conejito de duracel, pues decirle que ha sido un polvo de pena, y que te recuerda al conejo que te regalaron de pequeña pero en feo, y que encima no hace ni puñetera gracia porque seguramente tampoco caga bolitas.

Y que no le llamaras más. Y así pues si todas las que se encuentran les bloquean, quizás, solo quizás se plantean ir a un curso de algo, o hablar del tema con algún colega al que le pase lo mismo. O a lo mejor, y esto es tener mucha suerte en la vida, encuentren a un Dios del sexo y les enseña como se le hace el amor a una mujer.

Y si no, pues por lo  menos que no se reproduzcan jamás y al final en unos años acabamos con ellos. No sé, no le veo otra solución.