Abro debate.
Hace poco, dos amigos nos contaron que estaban planteándose tener un hijo juntos.
En su caso, son amigos íntimos desde hace más de 20 años.
Él es gay, está casado (aunque no convive con su marido), y por ello viaja muchas veces a pasar vacaciones/fines de semana/teletrabajo con él. Siempre ha querido hijos, y sé que ha estado planteándose la adopción o incluso la gestación subrogada. Sin embargo, por sus circunstancias, sabe que le sería muy difícil conciliar todo eso con un bebé. Y que no sería justo para el niño tampoco tener que estar viajando de aquí para allá.
Y ella tiene pareja, pero no llevan intención de convivir puesto que él ya tiene a sus hijos. Quiere tener un hijo también, pero no se ve capaz de tenerlo sola y tener que dedicar el 100% de su tiempo a la criatura. Siempre ha sido muy independiente.
Se llevan a las mil maravillas, incluso compartieron casa durante muchos años sin ningún problema ni discusión. Y han ido juntos de vacaciones muchas veces.
Además, viven muy cerca el uno del otro, a tres portales de distancia. Por lo que no habría problemas de coles o de tener los amiguitos lejos dependiendo de con quién esté.
Por todo esto, se están planteando seriamente tener un hijo juntos. Él puede encargarse del peque mientras esté en la ciudad, y ella entra en acción cuando el viaje. Dándoles tiempo a ambos para seguir con el resto de sus rutinas.
Lo que me hizo pensar en este debate. ¿Aceptaríais?
Yo llevo pensándolo desde que me lo contaron, y la verdad es que le veo muchas ventajas.
Les da la oportunidad a dos personas que, por el motivo que sea no pueden/quieren tener un hijo en solitario.
Pueden perfectamente acordar un régimen de custodia que les venga bien a ambos.
Ninguno de los dos tiene que poner su vida patas arriba completamente para acomodar la llegada del pequeño (porque si, un hijo te pone la vida patas arriba). Que tendrán que cambiar su estilo de vida, lo tienen claro. Que es más fácil tener un hijo entre dos, también.
Pienso que, igual, como sociedad, estamos muy anclados a la idea de “familia”. Madre, padre, hijos. O madre, madre, hijos. O padre, padre, hijos. Cualquier mezcla que se os ocurra. Y si no se da el caso, pues tiramos por la maternidad en solitario. Pero pocas veces, por no decir ninguna, se nos ocurre salirnos de esta norma.
En la sociedad actual, los divorcios están a la orden del día. Así que tener un hijo “con el amor de tu vida” tampoco es sinónimo de que nunca te vas a encontrar en la situación de estar sola (o solo) con tu hijo. Y oye, de esta manera te evitas los enfrentamientos que muchas veces tienen los padres divorciados que terminan de los pelos. Todo ese sufrimiento de los peques te lo ahorras.
La verdad es que, por mucho que lo piense, no le veo ningún punto en contra.
¿Qué opináis? ¿Os lanzaríais a la piscina?
Andrea M.
